Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) trabajan en la conservación de los restos óseos de los hermanos Aquiles, Máximo y Carmen Serdán Alatriste, considerados los primeros mártires de la Revolución Mexicana.
El INAH informó que Luisa Mainou, responsable del Taller de Conservación y Restauración de Material Orgánico de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), realizó un dictamen a petición de la familia Serdán y del gobierno municipal de la ciudad de Puebla.
Junto con las restauradoras Luisa Straulino, de la CNCPC, y Andrea Cordero, del Centro INAH Puebla, se determinó que las osamentas se encontraban en malas condiciones de preservación.
El proceso incluirá la restauración de las urnas de plata en las que se encontraban los restos de los héroes revolucionarios, y una vez intervenidos serán trasladados al Museo de la Revolución de Puebla.
El equipo de expertos estableció que el esqueleto de Aquiles Serdán (1877-1910) se observa en condiciones más desfavorables de conservación, mientras que el de Máximo (1878-1910) presenta el mejor estado, y el de Carmen (1875-1948) se mantiene estable.
De acuerdo con la especialista, los restos óseos de Aquiles Serdán, al igual que los de su hermano menor, fueron depositados en un contenedor de metal en una segunda exhumación.
En el de Aquiles se filtró agua, lo que provocó la disolución y recristalización de los minerales propios del hueso de manera heterogénea en la mayor parte del esqueleto, mientras que el de Máximo, al igual que los de Carmen y su hermano, muestra residuos de tejido blando y tierra, lo que le da un tono oscuro, pero están bien conservados.
En la urna con los restos de Aquiles Serdán se halló una botella de vidrio fragmentada con un documento en su interior, el cual fue trasladado al taller de papel para ser intervenido y poder conocer su temporalidad y si aún conserva algún texto legible, explicó la experta.
Por su parte, Judith Gómez, especialista en textiles, indicó que en la de Carmen Serdán se encontraron fragmentos de materiales de color verde, que se pensó podrían ser parte de la vestimenta con la que fue enterrada, pero al hacer los primeros análisis se estableció que se trata de un material sintético que podría corresponder al forro de su féretro.
También se localizó parte de un escapulario, que parece ser una fibra proteica (probablemente lana), y otros fragmentos de tejido de punto de color rojo, que tal vez formaron parte del atuendo, aunque aún realizarán otros estudios.
En el proyecto también colabora el antropólogo físico Jorge Gómez Valdés, adscrito a la Escuela Nacional de Antropología e Historia, quien refirió que trabaja en la descripción de las características generales de los individuos en términos esqueléticos y biológicos.
Al respecto, Lucía de la Parra, responsable del área de Conservación del Patrimonio Histórico In Situ de la CNCPC, dijo que no es la primera ocasión en que la coordinación interviene los restos de personajes históricos.
En 2010 se atendieron las osamentas de 15 próceres de la gesta insurgente de 1810, que se encuentran en la Columna de la Independencia, y en 2014 se intervinieron los restos óseos de los héroes de Molino del Rey.












