El trabajo decente es un vector de justicia económica y social para los pueblos indígenas y tribales, grupos sociales particularmente vulnerables a la discriminación y la exclusión, señaló la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“Para superar los desafíos que nos esperan, debemos actuar todos juntos construyendo puentes y reforzando las alianzas de colaboración, garantizando la igualdad de acceso a la educación y, lo que es más importante, empoderando a los pueblos indígenas y tribales a través del trabajo decente”, apuntó el director general de la OIT, Guy Ryder.
Lo anterior, como parte del posicionamiento oficial de la OIT a propósito de la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, primero que se celebra tras la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.
Explicó que en la Agenda 2030 se hace la promesa de que “nadie se quedará atrás”, lo cual significa que se debe prestar una atención particular a los pueblos indígenas y tribales, sobre todo a la mujer, en los esfuerzos por alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible.
Los pueblos indígenas y tribales se enfrentan con problemas específicos de acceso a una educación de calidad, a oportunidades de trabajo decente, a apoyos que favorezcan las actividades generadoras de ingresos y a protección social, dijo.
Agregó que también son una de las poblaciones más afectadas por los efectos del cambio climático y la expropiación de sus tierras.
El Programa de Trabajo Decente de la OIT y sus cuatro pilares: diálogo social, derechos de los trabajadores, protección social y empleo, confieren al mundo del trabajo un papel central en la búsqueda de soluciones para los problemas sociales, económicos y ambientales, destacó.
“Debemos velar porque los pueblos indígenas y tribales puedan realizar todo su potencial como asociados y hacer realidad la promesa de un desarrollo económico sostenido, inclusivo y sostenible”, puntualizó Guy Ryder.
En su opinión, el acceso al trabajo decente significa que millones de mujeres y hombres indígenas de todo el mundo se convertirán en agentes del cambio, no sólo para asegurar sus propios medios de vida y cubrir sus necesidades, sino también para preservar sus recursos naturales.
Aseguró que esto contribuirá a los esfuerzos colectivos de todas las partes interesadas por crear sociedades prósperas y pacíficas, respetuosas del medio ambiente y activas contra el cambio climático.











