Trabajo

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Los derechos de los jóvenes del país se hallan en situación vulnerable por la pobreza, la falta de empleo y la exclusión de las oportunidades educativas, esto en un país con más de 20 millones de personas menores de 30 años, la cuarta parte de la población. El reto consiste en convertir lo que se ha dado en llamar bono demográfico, en factor de desarrollo económico y social, y evitar que se convierta en desafío.

Por ello se pretende impulsar acciones concretas a favor de este sector, en un marco incluyente, de igualdad y de ejercicio pleno de sus derechos, tanto en el medio rural como urbano, para insertarlos en el desarrollo social y económico.

Cifras oficiales indican que 21.2 millones de niños y jóvenes viven en pobreza, y 4.7 millones se encuentran en pobreza extrema. A lo anterior se suman 6 de 10 jóvenes de entre 15 y 24 años de edad que no asisten a la escuela, lo que los coloca en una condición de alta vulnerabilidad. Son 12.4 millones de jóvenes los que no van a la escuela.

Hace cinco años se aprobaron reformas para establecer el reconocimiento en la Constitución al derecho de los jóvenes a un desarrollo integral. Son más de 36.2 millones de mexicanos que tienen entre 12 y 29 años de edad.

Los legisladores expusieron que esa modificación dota de instrumentos, apoyos e instruye la concurrencia de la Federación, los estados, la Ciudad de México y los municipios. Se hizo énfasis en lo que significan los jóvenes, un potencial humano que los hace impulsores de cambios sociales y actores estratégicos para el desarrollo de la sociedad.

En este marco, vale citar que Honduras, El Salvador, Colombia, Guatemala, México y República Dominicana tienen en América Latina y el Caribe el mayor número de los 20 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años de edad que no tienen trabajo ni estudio, es decir el 20 por ciento del total de esa población que vive en la región y que en 2012 sumaba más de 100 millones, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo.

En Nicaragua, 250 mil jóvenes se hallan en igual circunstancia. El 19.5 por ciento de 1.2 millones de personas de entre 15 y 24 años, que se estima hay en ese país, según estadísticas que ubican a los países citados arriba en 28.7 por ciento, 23.9, 22.7, 22.6, 20.8 y 20.6, respectivamente.

Uno de cada 20 jóvenes en esta situación, tampoco desempeña quehaceres en el hogar ni busca trabajo, por lo que se halla en una condición de “alto riesgo social”. De los 108 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años de edad que viven en la región, el 55 por ciento se encuentra laborando, pero la mayoría (57 por ciento) sin un contrato formal y, por ende, sin cobertura social. De este universo, el 70 por ciento son mujeres que se dedican a realizar quehaceres domésticos.

Seis de cada 10 con empleo se desempeñan en el sector informal de la economía, por lo que se trata de trabajos precarios y de baja productividad. Los sectores en los que se hallan son el comercio con un 29.1 por ciento, servicios con un 20.9 por ciento, e industria con un 14.3 por ciento.

Las cifras indican no obstante que el desempleo de los jóvenes de entre 14 y 24 años se redujo en la región de un 16.4 por ciento en 2005 a un 13.3 por ciento en 2012. Pero la tasa de desempleo juvenil triplica la del desempleo adulto. En el Día Internacional del Trabajo, este 1 de abril, es pertinente reflexionar sobre el tema.