En unos días más al tráfico vehicular en la ciudad capital recobrará su promedio normal, una vez que inicie el ciclo escolar. La población estudiantil aumenta el aforo en las principales avenidas de la ciudad, por lo que es prudente mencionar un tema persistente. El tránsito lento en algunas zonas es un problema que no ha tenido solución y que además parece agudizarse en determinadas épocas del año, como la que se aproxima.
La ciudad tiene varias zonas críticas en cuanto al tránsito de vehículos. Son cuellos de botella que se forman y estrangulan el flujo. Hay un punto en lo particular que crea problemas, pese a que esa zona de la ciudad es atravesada por al menos tres importantes vialidades de cuatro carrilles cada una. Es la salida oriente de la capital, a la altura de la Fuente Diana Cazadora.
Si se toma como referencia este sitio, a la misma altura pero del lado norte está un distribuidor vial cerca de la entrada a la Colonia Patria Nueva, con más de cuatro carrilles. En el medio, el Bulevar Ángel Albino Corzo. Del lado sur está la prolongación Andrés Serra entronque con Libramiento Sur. Estos tres puntos, de tiempo en tiempo parecen ser insuficientes para desahogar la carga vehicular tanto de entrada como de salida, ya que frecuentemente se saturan, lo que provoca “embotellamientos” o tránsito lento, no de ahora.
Lo anterior es un asunto que tiene cierto impacto, pues en la medida en que se procure que el tránsito sea rápido, se evitarán pérdidas por innumerables accidentes y de tiempo-horas-hombre, ahora cosa de todos los días en esos puntos críticos, no obstante diversas acciones que se han realizado tanto en infraestructura urbana como en el ordenamiento de la circulación vehicular en constante crecimiento.
El problema es complejo. Habría que ver si se trata de falta de vialidades, de saturación en las llamadas “horas pico”. Sería aventurado tratar de especular sobre una alternativa de solución, ya que los problemas del lado norte sur oriente también se presentan en el otro extremo, pese a contar con vialidades que fueron modernizadas recientemente.
Una nueva vía es poco factible, pues ni siquiera habría lugar para su trazo al haber un sinfín de colonias tanto en el norte como en el sur.
La importante obra que ha concluido satisfactoriamente para la ciudad, es decir, el nuevo Libramiento Sur, ayuda a desahogar esos puntos críticos.
Adicionalmente, hay una nueva obra. Se trata de un nuevo Libramiento cuyo trazo está ubicado atrás de Cerro Hueco. El proyecto, con una longitud de 35 kilómetros, es de suma importancia y de mucho provecho al desviar el paso de vehículos pesados, de carga, de largo itinerario, por lo que no deben transitar por la ciudad al tener como destino los Altos, la Región Fronteriza, o el centro del país.
Sin embargo, dentro de la ciudad persisten problemas que han permanecido y se han agudizado en los años recientes por el crecimiento ostensible. Por ello, el tema merece un análisis, ser estudiado detenidamente para tratar de hallar alternativas que por lo menos eviten la lentitud con la que se transita, a veces, incluso en los libramientos.
Ya se ha planteado en el pasado. Lograr que las vías de las ciudades desahoguen más rápidamente la carga vehicular es un reto, pero para ello es necesario un replanteamiento de varios factores como el transporte público, evaluar disposiciones restrictivas que ya se aplican en otras urbes densamente pobladas, reubicación de oficinas, apertura de espacios de estacionamiento. Esto, porque ya es una dificultad generalizada, que además causa problemas no solo aquí, sino en otras ciudades.












