Transparente

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3de3 demandaron agrupaciones civiles, académicos del activismo, nuevos y viejos intelectuales orgánicos. Que todo se sepa. Todos han de acudir ante los oidores y confesores de la era electrónica y la democracia financiera. Se acabaron los secretos de Estado. Las cuentas no auditables de la Presidencia de la República ya se habían desvanecido al llegar el miedo con las noticias de Suiza y los ciento y tantos millones de dólares depositados por Raúl Salinas de Gortari en el paraíso del secreto bancario.

Abrieron la caja de Pandora. Hubo quejas porque al aprobarse la iniciativa dejaron algún resquicio y sobre todo por la exigencia de los que hacen como que hacen política y recordaron que hacen falta dos para bailar el tango.

Pero faltaba la declaración 3de3 de Andrés Manuel López Obrador, el estratega de Nacajuca, “Peje, pero no lagarto”.

Francisco de Asís era un ostentoso príncipe renacentista comparado con el predicador tropical: ni bienes inmuebles, ni cuenta de cheques, ni tarjeta de crédito, ni automóvil; dispone de cincuenta mil pesos mensuales de ingresos. Ah, y honorarios percibidos en el distante y electoral año 2012: del PRD, de la asociación civil Honestidad Valiente y del PT.

Enrique Ochoa ha declarado ser propietario de más de 50 vehículos con placas de taxis; tener veinte millones de pesos en cuentas bancarias del tipo que usted guste; casa propia y otros bienes raíces; ingresos que harían palidecer a un usuario de energía eléctrica; casa, coche y seguros suficientes para esperar el arribo de la vejez o el cese. Todo eso en únicamente 22 años de haberse convertido en político deslumbrado por el verbo de Luis Donaldo Colosio. Anaya reza la Magnífica y repite estar “sin cosa alguna”, pero llegó de la mano de Gustavo Madero y a la sombra de Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa. El marido de la señora Marta goza de los bienes terrenales y de una fundación en la que exhibe su incontinencia verbal, promueve el cultivo y venta de marihuana a gran escala y compite con Donald Trump en despropósitos.

De Felipillo santo y la guerra declarada al crimen organizado al tiempo en que emprendía grandes negocios a la escala de Miguel Alemán, aunque sin la visión y capacidad del veracruzano, habría que incluir en la declaración 666 los miles de muertos y las fosas clandestinas sembradas en toda la geografía nacional, tanto como la entrega de decenas de miles de hectáreas de concesiones mineras (el endiablado Gustavo Díaz Ordaz dio 365 hectáreas en concesiones mineras), así como las patentes de corzo otorgadas para el saqueo petrolero en servicios marineros y negocios de cuello blanco que le sirven para añadir a la pensión presidencial ingresos de servicio en consejos de administración al otro lado del Río Bravo. Como estará el infierno que hoy casi postulan candidata presidencial a su esposa doña Margarita Zavala, por ser “modelo de honradez”. Con el signo de 666 en la frente, los indiciados panistas Luis Armando Reynoso, Guillermo Padrés Elías y Miguel Ángel Yunes, veracruzano éste, casi a salvo por combatir a puñaladas iguales con el gobernador priísta, Javier Duarte, a quien hundieron en la sombra y distancia en el presídium los colaboradores del presidente Peña Nieto, el general secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, el titular de Marina, Vidal Soberón, mientras Luis Videgaray intentaba flotar en la sicofancia entre mares, cielo y vientos turbulentos que enfrenta “Enrique Peña Nieto, capitán de navío que nos llevará a buen puerto”.

Jesús Zambrano reniega en el Senado que el Peje fuera su jefe cuando empezaron a ponerle un segundo piso a la Ciudad de México, cuando pusieron candados de secrecía por diez o más años a las cuentas de las obras, columnas, placas, picos, palos y azadones. En la hoy CDMX, Ángel Mancera, no militante, se postula candidato del PRD con la angelical aprobación de Alejandra Barrales. Y en el ostracismo parisino Marcelo Ebrard espera el llamado de la multitudes, o la pavorosa extradición.