En sus primeras declaraciones tras regresar a la Tierra2, luego de lo que la NASA calificó como un amerizaje perfecto a bordo de Orión, los tripulantes de Artemis II -el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen- destacaron el sentido humano del viaje que realizaron, agradecieron a sus familias, reconocieron por lo que pasaron mientras ellos estuvieron lejos de casa y resaltaron que aquí en la Tierra somos parte de otra tripulación.
En el evento también estuvieron Norm Knight, director de operaciones de vuelo del Centro Espacial Johnson de la NASA, quien abrió el evento; Vanessa Wyche, directora del Centro Espacial Johnson de la NASA. También hablaron Jared Isaacman: administrador de la NASA; Lisa Campbell, presidenta de la Agencia Espacial Canadiense; Brian Babin, representantes de EU, y Michael Cloud, representante de EU.
Además, se mencionó la presencia de otros invitados distinguidos como el representante Greg Bonnen y la astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jenny Gibbons. En el escenario también estuvo la mascota Rise.
Wiseman declaró que “no fue fácil estar a más de 200 mil millas (320 mil kilómetros) de casa. Antes del lanzamiento, se siente como el sueño más grande del mundo. Y cuando estás ahí fuera, sólo quieres volver con tu familia y tus amigos”.
Añadió que él y sus compañeros “estamos unidos para siempre, y nadie aquí abajo sabrá jamás por lo que acabamos de pasar los cuatro. Fue lo más especial que me pasará en la vida”.
El siguiente fue Glover y agradeció “lo que vimos, lo que hicimos y de estar con quienes estuve”. Mencionó que todo eso “es demasiado grande para caber en un sólo cuerpo”.
Al dirigirse a su familia y al público, expresó: “Los amo, y no sólo a esas cinco hermosas damas de piel color cacao de ahí [su familia]. A todos ustedes”.
Koch mencionó que no pudo dormir y pensó en todo un discurso. Mencionó que “el inicio y el final fueron momentos humanos aquí en la Tierra”, relató que la jornada inició cuando el gerente de la misión tocó a su puerta en las habitaciones de la tripulación y le susurró: “Christina, estamos listos para el lanzamiento. Levántate”.
Explicó que la misión concluyó la noche de su regreso, cuando la enfermera en el barco la acostó y le preguntó: “Señora, ¿puedo darle un abrazo?”.
Koch destacó qué es una tripulación y dijo que “una tripulación está vinculada de manera ineludible, bella y obediente”.












