Luego de que el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que establece que EE. UU. podrá imponer aranceles a los bienes procedentes de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba, analistas dicen que la crisis en la isla en el Caribe se extenderá.
Para Miguel Alejandro Hayes, una caída de 30 % de la disponibilidad de combustible implicaría una caída de 27 % del Producto Interno Bruto (PIB), un repunte de 60 % en los precios de los alimentos y de 75 % en los del transporte y una caída de 30 % del consumo de los hogares, informó a la agencia EFE.
El aparato estadístico cubano, mediante la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), informó que el territorio cerró 2025 con una inflación interanual de 14.07 % en el mercado formal, después de 24.88 % en 2024, según datos recogidos en diversos medios. La crisis energética es la cara visible del problema. “Tenemos meses de cortes con promedios cercanos a 20 horas diarias, apagones nacionales y un hastío social que no para de crecer”, dice Iladys Esparza, desde la isla.
Tras la captura de Nicolás Maduro, “lo importante para el mundo que apoya el anti-castrismo fue el resultado práctico; el proveedor principal hasta ese momento, que sostenía una parte crítica del combustible de la isla quedaba fuera de juego y el suministro que pudiera seguir existiendo, se convirtió en un objetivo directo de la política de Washington”, añade Castellano.
El mandatario estadounidense, dijo el jueves que el régimen cubano “se alinea con quien les brinda apoyo, numerosos países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversos a Estados Unidos, incluyendo el gobierno de la Federación Rusa (Rusia), la República Popular China (RPC), el gobierno de Irán, Hamás y Hezbolá”.












