Dos siglos y medio después de que las colonias americanas declararan su independencia de Reino Unido bajo el reinado del rey Jorge III, su descendiente, el rey Carlos III, llegó ayer lunes a la Casa Blanca en un momento en que las relaciones transatlánticas se encuentran tensas y la seguridad ocupa un lugar destacado.
Un tiroteo ocurrido el sábado en una cena en Washington a la que asistió el presidente Donald Trump provocó una revisión de seguridad de última hora de la visita de Estado de cuatro días, destinada a celebrar el 250 aniversario de los Estados Unidos y la “relación especial” entre Estados Unidos y Reino Unido.
Hora del té
Las desavenencias entre el gobierno británico y Trump en torno a cuestiones como la guerra contra Irán subrayaron la importancia política de la visita del monarca británico.
Trump y la primera dama, Melania Trump, recibieron a Carlos y a la reina Camila en el pórtico sur de la Casa Blanca. Las parejas iban a charlar tomando el té en la Sala Verde antes de salir al exterior para ver una nueva colmena con forma de Casa Blanca que la primera dama instaló la semana pasada.












