Asistir, ver, y escuchar la homilía del papa Francisco “fue como poder regresar y morir tranquilo en mi país”, afirmó el ciudadano salvadoreño, José Luis Francia. Frase que propició una risa nerviosa en el ecuatoriano Willian Ulema, quien le respondió: “no es para tanto compañero, pero sí es como un sueño hermoso que se cumple”.
Muchas nacionalidades
Y es que, la visita del pontífice de origen argentino a esta zona del sur de México atrajo a personas de muchas nacionalidades, que si bien la mayoría fueron de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, gente de Estados Unidos, Sudamérica y Europa también estuvo presente.
Tras la misa celebrada en el Centro Deportivo Municipal, las personas salían a prisa para llegar a sus camiones, “ya que el trayecto es largo”, comentó a Notimex la guatemalteca Julissa Ríos, quien sonreía con emoción al recordar que al no tener nada que regalarle al papa Francisco, le quitaron la playera a unos de sus compañeros.
“Nuestras banderas las agitábamos tratando de llamar la atención del santo papa, más cuando vimos que el papamóvil giró para dar vuelta e iba a pasar frente a los 30 guatemaltecos que nos encontrábamos ahí”.
Entonces, nos miramos unos a otros y “nos preguntamos ¿qué le vamos a regalar? y le decíamos al guía: quítate la playera, y entonces se la arrojamos y el papa la recoge y nos da su bendición”, narró con emoción.
Viacrucis
No obstante, Julissa Ríos señaló que fue un viacrucis cruzar la frontera y llegar hasta aquí, “ya que tardamos 19 horas e invertimos 450 quetzales, además de que estuvimos parados cerca de cuatro horas por los trámites burocráticos para ingresar a México”.












