Una búsqueda de 10 años sin solución

Una búsqueda de 10 años sin solución

En 2009, un sacerdote de la Diócesis de Saltillo llegó con el obispo Raúl Vera para pedirle ayuda porque un hermano, que había venido del Estado de México con un grupo de 11 vendedores de pinturas, había desaparecido en Coahuila.

Raúl Vera asegura que nunca se imaginó la profundidad de lo que empezaban a enfrentar.

Así comenzaron las reuniones de lo que se convertiría en uno de los primeros colectivos de familias de desaparecidos en la historia reciente del país: Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fuundec).

Entre las primeras familias estaba Lourdes Herrera, madre de Brando Esteban Acosta Herrera, esposa de Esteban Acosta Rodríguez y cuñada de Gerardo y Gualberto, todos desaparecidos el 29 de agosto de 2009 en Ramos Arizpe cuando se dirigían al aeropuerto a dejar a Gualberto.

Lourdes inició su búsqueda en solitario. Fue a la PGR, con la Marina, la fiscalía, la Sexta Zona Militar, la policía municipal, a todo lo que se decía policía; acudía con la esperanza de que alguien hablara.

Para finales de septiembre e inicios de octubre de 2009, el párroco de su iglesia la mandó llamar. El sacerdote era hermano de uno de los pintores desaparecidos. “Hay más familias y tienen reuniones con el obispo, no sé si estés interesada”, le dijo. Lourdes estaba decepcionada de la justicia.

Blanca Martínez, directora del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios en Saltillo, recuerda que en todos los primeros casos se había presentado denuncia ante el Ministerio Público, pero no había nada en ningún expediente.

El 17 de diciembre de 2009, un grupo de familias que en conjunto sumaban 21 desaparecidos, entre ellas Lourdes, se reunieron con funcionarios de Coahuila, entre quienes estaban el exgobernador Rubén Moreira (era diputado federal). La demanda era la búsqueda y entrega de todos los desaparecidos y que se instalaran mesas de seguimiento con la entonces procuraduría.

Fue el 19 de diciembre de 2009 cuando las familias convocaron a rueda de prensa con medios locales para dar a conocer que en Coahuila se habían registrado 21 desaparecidos en el año.

Con Humberto Moreira únicamente se reunieron dos veces. A 10 años, muchas familias han entendido que la solución no está en los gobernadores. “No sirven para nada, ni como gobernadores ni como personas. Se los digo de frente”, reclama Mireya Villarreal Salinas, madre de Luis Lauro y Jorge Arturo Cantú Villarreal, desaparecidos el 15 de junio de 2010.