La expansión de ciudades sobre suelos de conservación, laderas y cuencas de ríos, junto con una débil vigilancia del uso de suelo, ha incrementado en los últimos años la vulnerabilidad ante desastres en distintas zonas metropolitanas del país, advirtieron especialistas de la UNAM.
Durante el seminario “Riesgos socioambientales, planeación del territorio y políticas públicas en las zonas metropolitanas de Mérida, Acapulco y Ciudad de México”, académicos señalaron que la falta de planeación y los cambios de uso de suelo han favorecido la conformación de áreas de alto riesgo.
Alma Gloria Pérez García, secretaria general de la Facultad de Trabajo Social, sostuvo que en las últimas cinco décadas los procesos de urbanización en México han mantenido condiciones de vulnerabilidad frente a sismos, inundaciones, deslaves, explosiones, incendios y contingencias ambientales.
Planeación urbana
Explicó que la planeación territorial no ha conseguido integrar de manera suficiente las dimensiones social, urbana, ambiental y económica para reducir los riesgos de desastre.
Entre los principales factores, ubicó la urbanización desregulada y la expansión de las metrópolis sobre suelos de conservación, zonas montañosas y cuencas de ríos.
A ello, dijo, se suma la falta de aplicación, vigilancia y seguimiento de las normas sobre uso de suelo, así como la construcción de asentamientos populares y unidades habitacionales financiadas con recursos públicos o privados en zonas vulnerables.
Por su parte, María Isabel Vázquez Padilla, secretaria académica del Instituto de Geografía, señaló que Mérida, Acapulco y la Ciudad de México permiten observar distintos procesos de riesgo, desastre y vulnerabilidad debido a sus diferencias geográficas, territoriales y poblacionales.
Indicó que el objetivo del encuentro es impulsar alternativas desde la academia y la gestión pública para construir territorios más seguros, justos y resilientes.
Francisco León Cruz, encargado de despacho del Seminario Universitario de Riesgos Socioambientales, advirtió que las ciudades concentran población, infraestructura, servicios y actividades económicas, pero también vulnerabilidades que se modifican conforme se expande la mancha urbana y cambian los usos de suelo.












