La contaminación de los mares por el alto consumo de productos de plástico es un problema irreversible y severo, y no basta con eliminar los popotes, sino que se deben dejar de producir y consumir otros artículos de ese material que tienen un solo uso, para lo cual es necesario cambiar hábitos de la población.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que a nivel mundial ocho millones de toneladas de desechos plásticos terminan en los mares cada año, lo que compromete los ecosistemas marinos, y que para 2050 éstos tendrán más plástico que formas de vida.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sólo nueve por ciento del plástico producido desde 1950 se ha reciclado, el resto está en los mares o en rellenos sanitarios.
En ese año se produjeron 1.5 millones de toneladas de plástico para una población de dos mil 500 millones de habitantes, mientras que en 2017 se produjeron 300 millones de toneladas de plástico para una población de siete mil millones.
La dependencia del gobierno federal mexicano advierte que los vasos de polietileno tardan 50 años en degradarse; los popotes 100; las latas de aluminio 200; los pañales 450, y las botellas de PET hasta 450 años.
El 23 de febrero del año pasado, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lanzó la campaña #MaresLimpios, en Bali, Indonesia, orientada a lograr para 2022 la eliminación de los productos plásticos que generan 90 por ciento de la basura oceánica del planeta: las microperlas utilizadas en productos cosméticos y el uso excesivo de plásticos de una sola utilización.












