La principal urgencia en el combate al tráfico de órganos en México es una mayor colaboración entre todos los sectores competentes para evitar -sobre todo- el “turismo de transplante”, una modalidad presente en el país y que se encuadra en el delito de crimen organizado.
En entrevista con Notimex, Karina Jazmín Durán Martínez, fiscal especializada en Investigación de Trata dePersonas, Menores y Órganos, explicó que se han detectado “algunos casos” de extranjeros que viajan al territorio mexicano para recibir órganos de supuestos donantes de buena voluntad, que en realidad han sido pagados.
“Tenemos algunos casos identificados y responden a lo que se le llama, a nivel internacional, el ‘turismo de órganos’. En nuestra legislación no está definido como tal pero si está previsto el castigo a simular actos para aquellas personas que no tiene una legal estancia”, explicó.
“Los estamos investigando porque son personas que llegan de otros países, que tienen un recurso más elevado y hacen uso de ese dinero para conseguir un órgano de quienes no tienen acceso a esos recursos monetarios”, añadió.
Durán Martínez formó parte de la delegación mexicana que esta semana asistió a una cumbre mundial sobre tráfico de órganos y turismo de transplante convocada por la Pontifica Academia para las Ciencias Sociales del Vaticano.
En ese encuentro se presentó un panorama de la situación de los transplantes realizados en los cinco continentes y se abordó la problemática vinculada con el tráfico, las extracciones forzadas y otras acciones delictivas.
La fiscal mexicana aseguró que se está trabajando en reforzar la colaboración con la Secretaría de Salud, para conducir investigaciones integrales, que involucre también a médicos y especialistas.
Sostuvo que el “turismo de transplante” es un “delito complejo” que surge de una maquinación por la cual el donante se supone que actúa de buena fe y gratis, pero muchas veces él no conoce a la persona que va a recibir el órgano, no tiene afinidad con ella y recibe una remuneración económica por la donación. “No tenemos una cifra estimada (de cuánto se llega a pagar un órgano), depende de la zona del país y de la circunstancia de la persona. (Los casos se dan) en diversos lugares de la República, es un fenómeno esparcido y por ahora son episodios aislados”, precisó.
De todas maneras, estableció, para consumar un transplante ilegal se necesita una red, un conjunto de personas que tienen como propósito llevar a cabo ese delito: enfermeros, el médico cirujano, el donador, el que recibe el órgano. En resumen: se requiere de una pluralidad de sujetos y eso es delincuencia organizada.











