No es la regla, pero la excepción tiene consecuencias fatales: datos de la organización Save the Children revelan que cada siete segundos se casa una niña menor de 15 años en el mundo, y en nuestro país una de cada cinco mujeres contrae matrimonio antes de los 18 años; el 73% de las niñas casadas dejan o son obligadas a abandonar sus estudios para dedicarse al hogar y las niñas casadas sufren 49% más violencia física y 68% más violencia sexual.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha reiterado que el matrimonio infantil “es resultado de una arraigada desigualdad de género que afecta a las niñas de manera desproporcionada, las despoja de su infancia, y pone su vida y salud en peligro, ya que las niñas que contraen matrimonio antes de los 18 años corren un mayor riesgo de sufrir violencia doméstica y tienen menos probabilidades de seguir asistiendo a la escuela”.
Así, el debate sobre el matrimonio infantil y/o la venta de niñas en México, debe partir de la realidad y cómo modificarla a partir de la acción, no de la reacción ante las historias que se cuelan a las noticias nacionales.
La ley siempre es perfectible y quienes pertenecen al Poder Legislativo asumen esa responsabilidad, pero su cumplimiento y aplicación corresponden al Poder Ejecutivo y es ahí donde se necesita a los mejores aliados.
Desde 2015, el presidente de la República encabeza el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), que congrega a las autoridades de todas las entidades federativas, los Poderes Legislativo y Judicial, la sociedad civil, el sector privado y académico, con la responsabilidad de implementar políticas públicas desde el más alto nivel de decisión, a favor de quienes representan una tercera parte de la población en México: la niñez y la adolescencia.
Es vital actuar contra el matrimonio infantil, que representa una violación grave a los derechos humanos, que pone en peligro la vida y la libertad de los menores, y para lograrlo se necesita de la voluntad política de quien hoy ostenta la responsabilidad de coordinar el SIPINNA y a quienes lo integran; en la Cámara de Diputados encontraría el respaldo plural para reorientar y aprobar los presupuestos necesarios. Es urgente actuar para prevenir y no seguirnos lamentando.












