“Jale es jale y hay que ponerle, aquí y en China; yo no me agüito ¿por qué iba a agüitarme?”. Nacido en Ciudad Juárez, Ramón es uno de tantos obreros que construyen un nuevo muro entre México y Estados Unidos, sin remordimiento o preocupación. “Si no lo hacemos nosotros, alguien más lo va a hacer. Ni Trump ni el patrón pagan bien, pero hay que seguir dándole”, añade el joven albañil.
La obra se lleva a cabo en el lado estadounidense. Es la zona limítrofe entre Anapra, una de las colonias más pobres de Juárez, Chihuahua, y Sunland, Nuevo México, que en contraste es un suburbio residencial de lujo de la zona metropolitana de El Paso, aunque esta ciudad se ubica en el estado de Texas.












