Además de las pérdidas que le genera el robo de hidrocarburos por tomas clandestinas, Pemex debe erogar cantidades millonarias para limpiar y sanear las áreas afectadas por derrames que provocan actos vandálicos.
Al contratar empresas especializadas para realizar esos trabajos, que pueden llevarse hasta 200 días, la petrolera gasta entre 18 millones y 20 millones de pesos por espacio afectado.
Registros de la subsidiaria Pemex Exploración y Producción (PEP) muestran que en tres de los últimos cuatro derrames documentados tuvo que desembolsar 55 millones 387 mil pesos.
El informe anual de PEP arroja que en 2019 se afectaron mil 92 sitios, debido a actos vandálicos en sus instalaciones.
También hubo un aumento de 19.7% en las áreas dañadas por fugas y derrames “que excluyen tomas clandestinas”, sobre todo en zonas de exploración y producción, y de logística.
Al cierre del año pasado se reportó un incremento de 25.1% en el inventario de sitios contaminados, cuya superficie pasó de 645.6 a 807.6 hectáreas.
Otro reto es que, por ajustes presupuestarios, Pemex se ha visto impedida para alcanzar las metas de reparación. El año pasado programó 30 hectáreas, pero sólo se cubrieron 26, un incumplimiento de 13.7%.












