Pareciera sorprender lo que ocurre ahora en Guatemala. Hasta la más poderosa aglutinadora de organizaciones empresariales se suma al hacer llamados a sus agremiadas para que faciliten a sus empleados acudir a las movilizaciones en contra del presidente de la República.
Guatemala exige, a unos días de las elecciones del 6 de septiembre, la expulsión de su presidente Otto Pérez Molina. Se argumenta que el mandatario sería uno de los líderes de la organización que defraudó al sistema aduanero. En el entramado de corrupción también estaría implicada la exvicepresidenta Roxana Baldetti, quien se halla en prisión.
Se acusa a una presunta entidad irregular a la que llaman “La Línea”, sofisticada red de contrabando en aduanas que operaba a través de la Superintendencia de Administración Tributaria. A dicha trama se le adjudica defraudación presupuestaria, lavado de dinero y contrabando en aduanas. El presidente ha negado haber participado en esta cota de corrupción que ha desatado manifestaciones que ahora tienen al país prácticamente de cabeza.
Se dice que es sorprendente esta situación, pero el arribo del actual presidente fue en condiciones también agitadas. Un elemento de la policía muerto, cinco heridos y 19 capturas por violaciones a la Ley Electoral y de Partidos Políticos en delitos como compra de votos y amenazas o presiones para votar por determinado candidato, entre otros, fueron algunos de los incidentes registrados en 70 de los 333 municipios de ese país durante las pasadas elecciones.
Las autoridades identificaron 70 puntos álgidos a nivel nacional, como resultado de las disputas partidistas de grupos de pobladores inconformes con el proceso electoral y los resultados de la elección para designar presidente y vicepresidente, 333 alcaldes y Ayuntamientos municipales, 158 diputados y 20 legisladores al Parlamento Centroamericano.
De acuerdo con la Policía Nacional Civil, fueron movilizados 24 mil 800 agentes, el total de la fuerza operativa de la corporación, apoyada por cinco mil efectivos del Ejército nacional, vehículos y equipos para la jornada en un país de 14.5 millones de habitantes, en el que fueron convocados poco más de 7.3 millones de ciudadanos inscritos entonces en el padrón electoral.
Pese al elevado número tanto de incidentes como de municipios involucrados, las autoridades del país señalaron que comparativamente con 2007, el año en que se realizó la elección anterior, hubo una baja sustancial en el índice de disturbios. Además sostuvieron que las fuerzas de seguridad controlaron la situación en los sitios donde se registraron hechos violentos.
Las mismas fuentes oficiales consideraron que el plan estratégico de seguridad había sido exitoso, y que se diseñó e instrumentó en coordinación con otras instituciones, con base en los “mapas de riesgo” de la autoridad electoral y de la Procuraduría de Derechos Humanos.
El general retirado Otto Pérez Molina y el abogado Manuel Baldizón se disputaron la Presidencia de Guatemala, tras la primera en septiembre, en una segunda vuelta electoral el 6 de noviembre de 2011. El primero obtuvo el 53,74% de los votos y su competidor, el 46,26%.
Ahora se halla en efervescencia y las movilizaciones alteran la vida normal en casi todo el país. Hay interrupciones en la circulación vehicular en por lo menos 14 puntos de la red vial del territorio nacional, de acuerdo con autoridades de Tránsito y de Asistencia al Turista. Frente a este caótico escenario, lo deseable es que nuestro vecino encuentre pronto la calma y resuelva sus problemas por las vías adecuadas.












