Ayer jueves hubo un bloqueo en la Novena Sur, a la altura de uno de cementerios de la ciudad de Tuxtla. Al parecer, sus protagonistas se oponen a la prohibición de estacionarse en esa vialidad que se caracteriza por ser un cuello de botella. Sucede que antes de llegar a ese sitio, la vía que hacia atrás es de al menos dos carriles, se reduce a uno por el aparcadero del lado derecho. Todo el transporte colectivo que se agolpa en el carril de baja velocidad, corta circulación a los automovilistas que circulan en el otro carril.
Es un sitio de lo más conflictivo y complicado que tiene la ciudad, junto a muchos otros. Es posible que los encargados de la vialidad en la ciudad capital hayan dispuesto medidas en ese sentido, sin embargo, la prohibición, en caso de existir, está del todo justificada. A los bloqueadores se les debe aplicar la ley con severidad, sean quienes fueren.
Tuxtla Gutiérrez, pero también otras ciudades del estado, enfrentan de años atrás recurrentes problemas de circulación. Son más de quince calles y avenidas de la ciudad capital que se caracterizan por una excepcional sobresaturación y tránsito lento; como si sufrieran alguna obstrucción crónica, el paso por ellas se ha convertido en un verdadero problema. En lo general, la zona centro se ha visto afectada por ese congestionamiento de largas filas que intentan salir del primer cuadro sin lograrlo, y así, las angostas calles se convierten en estacionamiento forzado con la consecuente exasperación de los conductores que eventualmente provoca accidentes.
Se debe mencionar también el desperdicio de energía y contaminación que representa tener caravanas estacionadas en las calles.
Una de las vías más afectadas por el tráfico vehicular es la Segunda Calle Sur, a la altura de la Décima Oriente Sur, pero lo mismo ocurre en la Primera Norte Poniente, Novena Sur, Quinta Poniente, Quinta Norte, Tercera Sur Oriente. En fin, en todas éstas y en otras más, frecuentemente se observan todos los días, filas de cuadras y cuadras. Por ejemplo, en avenidas como la Sexta y Octava Sur Oriente, el congestionamiento vehicular provoca que muchos automovilistas permanezcan a la espera por varios minutos para poder cruzar.
Es más rápido caminar que moverse en automóvil.
Transitar en el centro es invertir mucho, demasiado tiempo. Ahora hay vialidades rehabilitadas que descongestionan, aunque no son suficientes, pero como se ha mencionado, esto viene de tiempo atrás.
Hacer que las vías de la ciudad desahoguen más rápidamente la carga vehicular, es un reto, pero para ello es necesario un replanteamiento de varios factores, como el transporte público, poner en marcha disposiciones que ya se atienden en otras urbes densamente pobladas, y también el concurso ciudadano. A todos conviene comenzar a buscar las alternativas para contribuir en este sentido, para hacer de la ciudad un sitio menos problemático en ese sentido.
Lo anterior tendrá un efecto positivo no sólo en la vida cotidiana de miles de habitantes de nuestras ciudades, también se extenderá a otras áreas como el turismo, con beneficios tangibles al asegurar una estancia cómoda y amable a los visitantes.
Por eso se reitera, a los bloqueadores de ayer, la ley. Nada más. Las disposiciones que se están tomando son correctas. Algo se debe hacer, y lo están intentando, por lo menos.












