Del llamado a hacer de México una tierra de oportunidades en la que no haya desesperación ni pobreza, donde nadie termine destruido por los “traficantes de muertes”, al señalamiento de que el comportamiento del hombre crea “una sociedad de pocos y para pocos”, la palabra del papa Francisco va tomando cauce en una comunidad católica y no católica que aún se admira y alarma frente a lo que está mal.
El papa ha dado en el punto al manifestar su deseo de hacer de esta tierra una en la que “no haya necesidad de emigrar para soñar; donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar; donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos, el oportunismo de unos pocos”.
Lo dicho por Francisco tiene repercusión en todos los ámbitos de la sociedad, y no son solo buenos deseos y señalamientos puntuales ante realidades que ve, sino también es el posicionamiento de un líder mundial cuyo pensamiento influye en millones de personas.
Aplica lo dicho por el papa cuando se observa que en las acciones del narcotráfico hay simbología cristiana. Es decir, algunos de los que han sido aludidos por él, caminan en los senderos del crimen organizado y son practicantes cristianos que no ven una contradicción entre uno y lo otro.
En ese tenor ha aludido a la familia, a la corrupción y al futuro que depara de no reflexionarse sobre el núcleo de la sociedad.
La nota periodística que registró esta parte de la visita del papa Francisco informa que miles de personas, de todas las edades, mujeres y jóvenes, hombres y niños, ancianos y familias enteras esperaron pacientemente y durante horas su llegada. Algunos aguardaron hasta 17 horas únicamente para encontrar un espacio en el que pudieran ver y oír al representante de la Iglesia Católica.
Las personas que acuden a escuchar al líder católico muestran el deseo de estar cerca de la figura que inspira una forma de ver el mundo, y sin duda la palabra de este destacado hombre tendrá una respuesta en sentido positivo en la comunidad católica del país.
Por eso y porque el papa Francisco envía un mensaje fuerte solo con su presencia, es bienvenido. También se reconoce el valor que muestra al caminar con los fieles que enfrentan los problemas más grandes que ha tocado vivir a este país.
Frente a los desafíos que impone la vida, la palabra del papa es una guía para una sociedad que cada día es testigo de hechos de violencia que escala sin límite. Por lo anterior, pero también por muchas otras razones, la presencia del representante de El Vaticano es un hecho que se reconoce no solo por los católicos, sino por el resto de la sociedad que tiene en otros credos la norma de sus vidas, e incluso por quienes no tienen religión alguna.
Por que además, el mensaje que trae este hombre trasciende el ámbito religioso y llega a los desafíos que plantea la basta realidad cotidiana en la que muchas veces se debe tomar decisiones en contra de aquello que se llama voluntad.
Por eso y por otras muchas razones, el papa Francisco es bienvenido.












