El domingo intentaba ser normal, pero temprano irrumpió un pequeño caos y de nuevo, con el sonido de las balas, la inquietud empezó a permear en quienes habitan la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Cerca de las 7:40 horas de la mañana, sujetos armados arrojaron ponchallantas en las inmediaciones de las avenidas López Mateos y Américas; dos carros particulares y un camión del transporte público resultaron dañados, los delincuentes obligaron a bajar al conductor de uno de los autos y luego dispararon contra el vehículo.
Ha pasado una semana desde que Rubén Nemesio Oseguera, señalado como el delincuente más buscado del mundo, fuera abatido por fuerzas militares en Tapalpa.
En respuesta, sus huestes arremetieron contra la población en varios puntos de la ciudad, dañando vehículos, incendiando comercios, provocando la muerte de una mujer embarazada, difundiendo miedo a través de información falsa y obligando a la mayoría de la población a encerrarse en sus casas.
Este domingo, el nuevo ataque exigió cautela, pero muchos decidieron seguir con su día y buscar de nuevo la normalidad, aunque ésta no esté exenta de violencia en este país: “pues tenemos que trabajar, no hay de otra, y a cuidarnos porque dicen que aún no acaba”, señaló un trabajador de Aseo Municipal en el centro de Guadalajara.
Desactivan Código Rojo
En este punto de la urbe la gente volvió a congregarse para acudir a misa en la Catedral, recorrer los andadores comerciales o circular por las calles del paseo ciclista dominical; la mayoría de los comercios, sobre todo los mercados, restaurantes y cafés, están abiertos y en espera de clientes; hace una semana el tiroteo y bloqueo que ocurrió en el cruce de la Calzada Independencia y la Avenida Juárez, en el primer cuadro de la ciudad, prácticamente hizo que todos escaparan en tropel de la zona.
Desde el martes 24 de febrero el gobierno de Jalisco desactivó el Código Rojo (una especie de estado de emergencia) buscando reactivar la economía, pues los datos del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco indicaban ya que tan sólo los ataques del domingo 22 de febrero generaron pérdidas por más 100 millones de pesos.
Flores y velas
En el parque que se encuentra detrás de la parroquia de Nuestra Señora de la Altagracia, en la colonia Lomas de Zapopan, unos cuantos niños juegan acompañados de sus padres y hay personas paseando a sus perros, a pesar de eso el silencio predomina antes de las 10 de la mañana del domingo, sólo el rumor de algunas conversaciones, el pasar de algún vehículo o el chirriar lejano de una tortillería compiten con el trino de las aves.











