Con incertidumbre por el suspenso de la negociación de la deuda de Grecia con Europa y con estoicismo por los inconvenientes generados por el “corralito” bancario implantado el lunes los griegos viven una semana crucial para su futuro.
Desde el fin de semana pasado el pueblo heleno vive pendiente de las continuas evoluciones y posturas de su Gobierno luego del fracaso de la negociación de su deuda con sus acreedores europeos.
En apenas cuatro días el Gobierno ha convocado un referéndum, no ha pagado una parte de la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ha instaurado un “corralito” bancario para detener la fuga de depósitos, entre otras medidas impactantes.
“Creemos que ha hecho bien porque la propuesta que se hizo a Grecia en la negociación era peor aún que las previas. Necesitamos un acuerdo para nuestra sociedad” comentó Yorgos, un simpatizante de Syriza, el partido gubernamental de izquierda radical.
Yorgos afirmó que votará “no” en el referéndum que se celebrará el próximo domingo en Grecia para expresar su rechazo a la propuesta europea de aportar dinero a Grecia a cambio de imponer el país mediterráneo restricciones en pensiones, laborales y fiscales.
“El ‘no’ nos permitirá negociar con Europa para un programa mejor que dé mejor calidad de vida para la población”, añadió Yorgos.











