La mujer sostiene el machete en la mano derecha. Está decidida a todo. Así lo manifiesta y es apoyada por un grupo de vecinos. Todos están molestos por la agresión a sus casas y personas. Y amenazan con hacer “justicia por propia mano”. Un grupo de vándalos agredieron a la familia de un policía estatal. Y para colmo son vecinos. Hubo un detenido.
Las patrullas llegan veloces al lugar. Se detienen en la Calzada Señor del Pozo y avenida Santana Sánchez de la Ribera Cerro Hueco, al Sur-Oriente de Tuxtla Gutiérrez.
Alcanzan a detener a un joven, casi un niño. Los otros nueve huyeron y se refugiaron en la casa que un hombre de “buen corazón” les facilitó.
Los vecinos maldicen la hora en que les dieron lugar. “Solo han traído problemas”, coinciden.
Ya dentro de la casa ubicada en Santana Sánchez y calle Rebombeo, la policía nada pudo hacer para detenerlos.
Los vecinos presionaban. “¡Sáquenlos!”. “No, como cree señito, no podemos, va contra la ley”, indicaba un policía.
“Por eso es que muchos están haciendo justicia por propia mano”, dice la mujer.
El policía la observa y agrega: “No diga eso, imagínese, de ser agredida va usted a ser agresora, de agraviada va convertirse en culpable. No vale la pena. Serénese por favor”.
La mujer sigue con el machete en la mano y lo mueve nerviosa. Pocos se dan cuenta, Está oscuro.
Una jovencita interviene. “Ya nos traen de encargo esos vándalos, comandante. Yo entiendo su trabajo. Mi papá también es policía. No pudieron agarrar a todos, pero al que llevan detenido que se haga justicia. No lo vayan a soltar”.
“No, cómo crees. Nosotros lo ponemos a disposición, pero alguien debe ir a declarar. Si no van solo será llevado a La Popular por falta administrativa. Y si lo sueltan ya no es culpa nuestra”, responde el Policía Acreditable.
Dentro de una patrulla está el detenido. Los vecinos se organizan para hacer un escrito y presentar la denuncia respectiva. “Vaya usted profe”, coinciden las mujeres.
Las patrullas se van y todos corren a meterse en la casa. Temen ser agredidas por los vándalos que están agazapados en la casa, a unos 30 metros.
Dicen que ebrios y al parecer drogados (acostumbran drogarse en un lote baldío aledaño a su vivienda). También ingieren alcohol (indebidamente) en la vía pública, afuera de un cervecentro.
Y bajo los influjos de los enervantes, lanzaron piedras a las casas, luego a dos mujeres en la calle.
Dicen que el coraje es contra la familia de un policía estatal que vive cerca. Ya los han agredido con antelación. Los aborrecen porque representan a la justicia. Creo que algunos de ellos ya fue castigado por sus fechorías.
Ahora, con la detención de un miembro de la banda, las represalias podrían recrudecerse.












