Con una herida de arma blanca en el pecho, a centímetros del corazón, desangrándose por horas durante la madrugada de ayer, creía que nada podría empeorar. Y se equivocó. La Policía Municipal de Tuxtla Gutiérrez, llegó para esposarlo y detenerlo por riña callejera, sin embargo, al verlo muy mal lo bajaron de la patrulla y lo dejaron. Una patrulla de Fuerza Ciudadana fue su salvación.
Jacobo Rodríguez Hernández (28 años) vio la muerte de cerca. Es que el cuchillo le abrió una herida de 10 centímetros en el pecho izquierdo. Y la hoja metálica quedó a escasos centímetros del corazón.
Sentado sobre la acera de una casa, sobre la avenida Castaño Norte y calle Fresno Oriente, de la colonia Patria Nueva, al norte oriente de Tuxtla Gutiérrez, el joven se queja.
Le duele la herida abierta. La carne expuesta es aterradora. La sangre está seca ya. La lesión fue alrededor de las 2:00 de la mañana.
Jacobo riñó con un hombre que vive justo enfrente de donde está sentado. Y eso le duele más. Que el delito quede impune.
Es que la Policía Municipal llegó horas después, tras el reporte de la riña callejera, pero no detuvo al agresor sino a la víctima.
Y esposaron a Jacobo. Lo subieron a la patrulla, pero al ver la enorme herida y las malas condiciones en que se encontraba el joven, lo bajaron y lo dejaron en la calle. Los oficiales municipales no pidieron ambulancia.
Jacobo creyó que era su fin. Y de repente la luz brilló al final del túnel. La patrulla 30019 de Fuerza Ciudadana pasó por allí, en un patrullaje de rutina.
Los elementos, con vocación de servicio, con la consigna de servir y proteger a la ciudadanía, de inmediato pidieron la unidad de emergencia.
Fue la ambulancia PC-06 de Protección Civil del Estado la que arribó. Tras valorar al herido, la buena noticia fue que la hoja no toco ningún órgano vital.
La mala es que Jacobo estaba muy desangrado. Así rápidamente lo llevaron al hospital Gilberto Gómez Maza. Un vecino ofreció acompañarlo en ausencia de un familiar.












