El auto ardió. Más ardidos de coraje quedaron los bomberos por la burla de que fueron objeto. Les dieron mal la dirección. Y su bomba se averió. La rechifla les ardió más que el calor de las llamas que ya estaban apagadas cuando llegaron.
La sirena sonó en la 7ª Poniente y avenida Central de Tuxtla Gutiérrez. Era la unidad 15 de Bomberos que salió de la estación Poniente.
El reporte indicaba un auto ardiendo en esa dirección. No había nada.
Cuando ya se retiraban, llegó la alerta de nuevo. Corregida y aumentada. Era en la 7ª Oriente y 2ª Sur, nada que ver con la primera dirección.
Con sirena encendida la unidad cruzó de poniente a oriente sobre la avenida Central. Dio vuelta en la 8ª Oriente y llegó a la 2ª Sur.
En el lugar, un mar de gente: curiosos, peatones, comerciantes, alumnos y padres de familia que iban o venían de la Escuela Secundaria del Estado. Policías y bomberos llegaron al último.
“Ya para qué vienen, si ya se acabó el carro”, recriminaron los presentes.
Pero nadie abogó en favor de los “traga humo”, diciendo que el denunciante dio mal, muy mal la dirección.
Pudo ser la emoción desbordada por el fuego en el auto, pudo ser el temor de que el coche explotara, pero también la ignorancia del denunciante que repercutió en dar mal la dirección.
Pero faltaba lo peor. La bomba de la unidad no encendía. El joven bombero sostenía la manguera esperando el chorro de agua. Y nada.
Una tímida gota asomó por la enorme manguera y todos rieron a carcajadas.
Por fin, luego de varios minutos, el anhelado chorro salió. El auto marca Seat tipo Cupra, color negro, placas de circulación MWP-5008, del Estado de México, ya estaba carbonizado.
Un coro de “uuuuu” se oyó, rechiflas y burlas. Así se pagó a los bomberos su esfuerzo por acudir rápidamente al lugar. Nadie culpó al que dio mal la dirección. Nadie dijo que la unidad ya está obsoleta y sin mantenimiento.
Tiempo después llegó al lugar el caricaturista Leandro Ventura, que dijo ser propietario del auto siniestrado. “Mi auto estaba bien. No se pudo haber quemado así como así. Esto fue provocado”, dijo. Indicó que fue a un mandado y al regresar se halló con la desagradable sorpresa. “Un vecino (viejito) vio a dos personas chaparritas que pasaron y le echaron thiner a mi carro”, dijo al tiempo de precisar que pedirá los videos de las cámaras aledañas a las autoridades del C4-i. “Tengo mis sospechas”, dijo, aunque reconoció que no tiene pruebas aún. Adelantó que recibió amenazas vía telefónica, de una persona. “Dijo que me iba llevar la chin…”, precisó.












