Asalto armado a camión de pasajeros en carretera

Asalto armado a camión de pasajeros en carretera

Un autobús de pasajeros que se dirigía a la Ciudad de México, fue asaltado por dos hombres armados que subieron como pasajeros en La Pochota. Cuatro más se sumaron al atraco y juntos desvalijaron a los usuarios. Varios agraviados lloraron. Unos de coraje, otros de gratitud porque no mataron ni violaron a nadie.

“Han pasado varios días. No queríamos denunciar porque el chofer y el ayudante nos dijeron que no tenía caso. Pero viéndolo bien no tienen razón. Y decidimos no callar más”, dijeron los entrevistados.

Ante este medio, quienes dieron ser testigos y agraviados del asalto perpetrado, relataron los hechos.

“Compramos el boleto a México en Romo Tours, terminal ubicada en la calzada Caminera y Nicolás Grijalva. La unidad debía salir a las 19:00 horas.

La primera irregularidad fue que llegó un camión de Torres Tours. Luego por razones que ignoramos, el chofer salió a las 19:40”.

El camión iba despacio, como haciendo tiempo. En La Pochota (salida poniente de Tuxtla Gutiérrez), el autobús con placas 452-RK-2, se detuvo. Subieron dos hombres.

Uno era alto gordo, blanco, como de 53 años. El otro, delgado, alto, blanco, como de 45 años. Se fueron hasta atrás.

El camión hizo varias paradas. Y llegó como a las 8:45 a la gasolinera ubicada en la carretera Tuxtla-Berriozábal, al kilómetro 132.9, en la colonia Los Pinos. Era el viernes 29 de julio.

Algunos iban de paseo. Otros de regreso a México. Pero la mayoría iba de compras.

Luego de un kilómetro y medio de recorrido después de la gasolinera, los dos hombres que subieron en La Pochota, se levantaron, hicieron disparos al aire, dentro del camión. Y ordenaron al chofer que tomara el desvío.

Se internaron en un camino de terracería, unos 300 metros. En el trayecto, cuatro hombres los guiaban con linternas. Eran cómplices.

Y juntos comenzaron el atraco.

Bajaron a todos los pasajeros. Hombres parados con la piernas abiertas y cabeza pegada al camión, de un lado. Al otro, las mujeres, tiradas en el suelo, con las piernas abiertas.

“¡P… viejas, díganme quién va de compras. Dónde está el dinero!” gritaba uno. Dos revisaban los sillones y las maletas arriba del camión. Otros dos sacaron las maletas del porta equipaje.

“No nos interesa ni sus credenciales, ni sus maletas ni nada. Solo su dinero. Saquen todo el efectivo, joyas y celulares.”, gritaban una y otra vez.

Las luces todas apagadas. Se dieron tiempo de esculcar todo. A las mujeres las manosearon. “Le metieron la mano entre las piernas, con el pretexto de que podrían llevar escondido el dinero ahí”.

Alrededor de las 22:00 se fueron los facinerosos, con dinero, joyas, celulares y computadoras portátiles.

Pero antes amenazaron al chofer. “Cuenta una hora y te jalas. No antes. Si desobedeces disparamos.”.

Encerrados, con un calor infernal, los pasajeros esperaron una hora. Las mujeres lloraban. Unas agradeciendo que estuvieran vivas y que no las hayan violado. Otras, de rabia contenida.

Salieron a la carretera y esperaron ayuda. Nadie llegó. Unos siguieron el viaje. Otros regresaron a Tuxtla pidiendo aventón.

Como despedida, el chofer y el ayudante les dijeron: “No digan nada. No tiene caso, Nadie les va ha hacer justicia”.

Un usuario tomó fotos con su celular escondido en su zapato. Y decidió romper el silencio.

“Exigimos mas seguridad en ese tramo. Y sobre todo que se investigue. Está muy sospechoso. ¿Por qué el chofer demoró la salida una hora? ¿acaso para que oscureciera más? ¿Por qué nos pidieron que no denunciáramos?”, sostuvieron los denunciantes.

Y pidieron a otros usuarios que tengan cuidado. “Lo barato sale caro”, indicaron. “El boleto cuesta 350 pesos, pero mira. Sube cualquiera, para dondequiera. En el ADO hasta filman a los pasajeros”, concluyeron.