Sorpresa se llevó el propietario de un rancho en las inmediaciones de la demarcación del ejido La Nueva Esperanza, en el municipio de Palenque, al llegar a su propiedad y encontrar restos de una de sus vacas.
Se lo atribuyó a los “come vacas”, como se le conoce a una banda de abigeos que acechan a los pequeños productores de la zona.
Hace unos meses situaciones similares se dio en otros puntos del municipio, como La Libertad y Catazajá, donde estos “expertos carniceros” aprovechan las horas nocturnas y madrugada para sacrificar becerros y novillonas, principalmente.
Los ganaderos de la región manifestaron su preocupación y enojo, pues las autoridades de la Fiscalía de Abigeato no han tenido resultados contundentes contra estos delincuentes.
Lo indignante de estos actos es que al sacrificar a los semovientes, los “come vacas” se llevan las partes más importantes y sólo dejan el torso y la cabeza, piezas que no representan ninguna ganancia en el mercado.
La carne presuntamente llega hasta distintos establecimientos que están en regla y los que operan fuera del marco sanitario.












