Atrapado por la muerte en lugar sin salida

El cuerpo fue cubierto y luego llevado al Semefo para ser identificado. A. Alegría / CP
El cuerpo fue cubierto y luego llevado al Semefo para ser identificado. A. Alegría / CP

Literalmente se topó en un sitio sin salida. Así lo sorprendió la muerte, esa del que todo el tiempo huyó, pero que irónicamente la buscaba a diario con la ingesta desenfrenada de alcohol. Apenas tenía unos 35 años. Y la existencia se le fue como agua entre las manos.

Como un vapor, como una nube viajera, como una flor que por la mañana es y en la tarde ya no, así de efímera fue la existencia de un hombre aún no identificado.

El cuerpo yacía rígido ya. Con varias horas de haber exhalado el último hálito de vida. Vestido con zapatos y cinturón negro, playera y suéter verde, pantalón gris. En la bolsa de derecha de éste, había una botella de aguardiente.

Todos suponen que murió alcoholizado, aunque será la autopsia la que determine la causa real.

Una tela de color azul, fue colocada piadosamente por los paramédicos de Protección Civil Municipal, que comandados por Víctor Liho, arribaron en la ambulancia PCA-02.

Tras valorar al hombre, no le hallaron signos vitales. Le calcularon unas cuatro horas del deceso por su rigidez.

Sobre un montículo de arena, el hombre quedó tendido de espaldas, en una esquina, sin salida, entre unos edificios en construcción.

Fue el primero en vivir y morir en lo que pronto será el Mirador Santa Rita, sobre el bulevar Venturino, número 1725, en la colonia Santa Rita de Tuxtla Gutiérrez.

Al parecer llegaba allí con frecuencia, para resguardarse del frío en la noche. Era una especie de “velador voluntario”, dijeron vecinos, aunque los trabajadores que lo hallaron ayer temprano dijeron no conocerlo.

El cuerpo fue llevado al Servicio Médico Forense (Semefo), en espera de ser identificado y reclamado. De no ser así, le espera la fosa común.