Ocurrió lo impensable. Una adolescente cayó en las garras del narcomenudeo. Fue detenida en flagrancia, en posesión de más de media docena de presunta droga. Los elementos de seguridad la remitieron a la autoridad competente.
Apenas tiene 16 años de edad. Es casi una niña. Se encontraba en el Parque Miguel Hidalgo, en Tapachula. Todos creían que paseaba o esperaba a su novio. La verdad era otra.
La espera se prolongó. Y quien debía llegar no llegó al lugar. De repente la menor observó algo que la sobresaltó. Eran patrullas de la Policía Fuerza Ciudadana. Eso era lo que menos esperaba.
Su conciencia la delató. Se puso nerviosa y su primera reacción fue correr. Los policías estatales la siguieron y sometieron.
En la revisión de rutina, por parte de agentes femeniles, a la adolescente se le encontró más de media docena de bolsitas con hierba verde, al parecer marihuana.
La menor no dio mayores detalles del porqué estaba en posesión el presunto enervante. Sobraban las palabras. Los hechos eran contundentes.
Los oficiales se avocaron a la tarea de remitir a la adolescente al Ministerio Público del fuero federal, para que proceda conforme a lo conducente.
Es la Frontera Sur, porosa, un sitio donde florece la trata de personas y como en este caso, el narcomenudeo. Y cada vez caen en la trampa menores de edad, muchas veces venidos de fuera por la necesidad imperiosa de obtener un ingreso para paliar la severa crisis económica.












