El joven miraba escéptico la escena. No daba crédito a lo que veía. Entró con un problema a la Procuraduría General de Justicia del Estado y, al salir, se encontró con otro: su auto estaba incendiándose.
Víctor Molina, de 34 años, miraba su coche y se estremecía. El automóvil de marca Volkswagen tipo Bora, rojo, ahora lucía negro y blanquecino.
Negro en el cofre y todo el motor, luego del fuego que se suscitó por un corto circuito. Blanquecino, luego de ser rociado con el polvo químico seco por los bomberos, para sofocar las llamas.
Víctor acudió a la oficina de justicia restaurativa de la PGJE. Realizaría un trámite en busca de obtener equidad y justicia. Lo acompañó un hombre, al parecer su padre.
Dejaron estacionado el automóvil referido sobre el carril de baja, en el libramiento Norte de Tuxtla Gutiérrez, frente a la oficina citada.
Y luego de hacer sus trámites engorrosos, salieron un tanto molestos. Pero el problema anterior se olvidó al ver que había uno más urgente. El carro se estaba quemando en la parte del motor.
Así que llamaron al 066 para pedir la presencia de bomberos. Y fue la unidad PCAR-07 de Protección Civil Municipal que acudió veloz.
La oportuna reacción de los bomberos impidió que el fuego se extendiera al resto de la unidad y la consumiera por completo.
La sorpresa, desconcierto y molestia de Víctor, es porque recién había sacado su coche de la agencia donde le hicieron un servicio. Al parecer, quedó mal y se generó un corto circuito que derivó en el nocivo incendio.












