Un funcionario de Salud, en presunto estado de ebriedad, estrelló la unidad oficial contra tres autos y una vivienda, al salir de un convivio con miembros sindicales de su dependencia. No hubo lesionados.
El funcionario viste una playera blanca que dice programa estatal contra el dengue. También lleva aún el uniforme (pantalón caqui) y botas negras. Dice llamarse Rommel Gómez, de 36 años.
Y sonríe, como seguro de sí mismo, sabedor de que lo cobija el manto de la impunidad.
Poco le importa los daños materiales que ha causado, y que bien pudo atropellar a algún ciudadano a su paso avasallador.
Recargado sobre la camioneta marca Ford, tipo Ranger, color blanco, placas DC-35244, hace una mueca de enfado al verse fotografiado por los testigos.
El sol ya se oculta. Es la noche del lunes. Y a su paso destructor, el funcionario estatal golpeó al menos tres autos y terminó su loca carrera contra el portón de una casa, en la 14 Oriente, entre 2ª y 3ª Norte de Tuxtla Gutiérrez.
Los peritos de Tránsito Municipal llegan y con timidez piden los documentos a Rommel, que luce con visible aliento alcohólico. Presuntamente salía de un convivio con sus compañeros de sindicato, cuando por el exceso de velocidad y la falta de reflejos debido a la ingesta de alcohol, provocó el múltiple accidente.
Cae la noche y la camioneta blanca, la playera blanca de la Jurisdicción Sanitaria número 1, resplandecen. No así la conducta errada del funcionario, negra como el manto nocturno.
Los que conocen al funcionario, dicen que es culpable él, tanto como su jefa, Norma Esther Sánchez Pérez, quien no tiene control de las unidades oficiales.












