Banda delictiva asuela Mezcalapa

Piden la intervención de la Policía del Estado para reforzar la vigilancia en Guadalupe. A. Alegría / CP
Piden la intervención de la Policía del Estado para reforzar la vigilancia en Guadalupe. A. Alegría / CP

El foco rojo se encendió. En plena luz del día las tinieblas de la inseguridad rodearon al poblado Ángel Albino Corzo, municipio de Copainalá. Una banda de malhechores está robando y violando impunemente. Urgen a reforzar la vigilancia policiaca en el lugar.

Ángela mira una camioneta tipo Suburban de color blanco, polarizada, y huye. No se espera a ver de quién se trata. Ya desconfía de todo y de todos.

La psicosis de Ángela, es compartida por cientos en el poblado Ángel Albino Corzo, mejor conocido como Guadalupe.

El temor no es para menos. Dos familias fueron agraviadas por una banda delictiva.

Primero fue Edermis “N”. Esta semana, un grupo de delincuentes arribó a su domicilio conocido. Robaron dinero, joyas y antes de huir, violaron a la mujer y a su sirvienta.

Días después, al parecer los mismos delincuentes, llegaron a la casa de Emiliana “N”, quien tiene una pequeña cocina económica.

Los malhechores pidieron de comer, pero no había más que huevos. La joven les preparó lo que  tenía. Y luego de haber comido, a punta de pistola le exigieron “todo el dinero”.

La joven, angustiada, dijo que no tenía dinero. Por su propia cuenta los bandidos revisaron la casa y se llevaron las joyas y lo que hallaron de valor. Emiliana se salvó de ser violada, esta vez.

Las denuncias han sido reiteradas por las continuas irrupciones de esta banda. “Dicen que vienen de Malpaso. Siempre andan armados y en carros polarizados. Ya han robado ganado por Zaragoza y Tecpatán”, dijo un poblador que pidió el anonimato.

La Policía Municipal del poblado no puede competir con los delincuentes, dicen. La única patrulla de modelo atrasado casi nunca sirve.  Los únicos tres elementos no tienen armas. Y de la agencia municipal no salen.

Por ello, pidieron la intervención de la Policía del Estado para reforzar la vigilancia, pues temen que los actos ilícitos sigan en ese poblado y en la zona Mezcalapa. “Ya ni en la casa esta uno seguro”, coincidieron.