Besó a su madre y se ahorcó

Besó a su madre y se ahorcó

“Lo decía cuando estaba bolo, pero nunca creímos que hablara en serio. No tenía enfermedad terminal o problemas con mi cuñada… bueno, creo sí un poquito”, dice el apesadumbrado hermano. Escéptico señala hacia el monte donde su consanguíneo está colgado de un árbol. Rosalío eligió el peor momento para suicidarse: el 10 de mayo. Asestó otro duro golpe al atribulado corazón de su madre.

“Otro golpe”, dicen las vecinas. “Pobrecita”, musita la otra. Se refieren a la mamá de Rosalío (48 años), que apenas fue encontrado por su familia. La noticia se regó por el ejido El Jobo: “Murió Chalío”.

El sol caía en el poniente. Era alrededor de las 18:00 horas cuando Rosalío tomó su machete y su lazo. “Voy por leñita”, le dijo a su madre. La abrazó, besó y se fue al monte.

En la casita de lámina de cartón, ubicada en el callejón San Miguel número 28, del barrio del mismo nombre, quedó la madre pensativa.

Rosalío pasó bajo una alambrada de púa. Siguió por una vereda. Pasó bajo un árbol de mango. Al llegar a un sitio claro cortó unas leñas. Las apiló y siguió rumbo al oriente, unos 10 minutos más de camino.

Cruzó un camino donde entra carro y se internó unos 30 metros a donde hay arbolado joven, muchos arbustos.

El hombre moreno, delgado, vestía una playera verde con publicidad del gobierno del estado en turno.

“Vimos que eran las 9 de la noche y no regresaba mi hermano. Mi mamá, muy preocupada, nos dijo que lo buscáramos”, narró el hermano. Lo buscaron entre varios, pero no lo hallaron.

Fue la mañana de este jueves 11 de mayo que se dividieron la zona. Lo hallaron porque a su paso fue cortando varitas, como señal. El cuerpo sin vida estaba a un metro del suelo.

La familia dio parte al agente municipal, quien tras confirmar el deceso informó al 911.

Lo policías municipales tardaron unos 40 minutos en dar con el lugar. Otro tanto le costó a los agentes periciales. No los guiaron.

Por fin bajaron el cuerpo y lo subieron a la carroza de la Fiscalía General del Estado. El cadáver fue llevado al Semefo para la necropsia de rigor.

Madre y viuda, así como las hijas y nietos, lloraron la partida de Rosalío.

“La madre perdió hace poco a su hijo Julián, que fue asesinado en Berriozábal. Ahora su otro hijo. Qué dolor”, indicaron con tristeza las vecinas.