El grito aterrador rasgó el velo nocturno: “¡A un lado, no tengo freno! Luego se oyó un impacto, otro grito y silencio. Tras una pausa, surgieron los ayes de dolor. Dos jóvenes estaban sobre el pavimento. La bicicleta en que iban se estrelló contra un Jetta. Dos internados y un detenido, dejó el percance en la colonia San Pedro Progresivo, de Tuxtla Gutiérrez.
Para ahorrarse el pago de transporte público Juan y Joel viajaban en una bicicleta tipo Montaña, color negro.
Llegaron al Andador Cerro Hueco y luego de alcanzar la cumbre, se desplazaron hacia abajo. Juan, el conductor, quiso frenar porque el velocípedo iba muy fuerte, pero el chicote de acero se reventó. Estaba podrido por el sol y la lluvia.
Juan gritó para alertar a Joel que estaban sin freno. Luego los dos gritaron al unísono.
La bicicleta avanzaba descontrolada. Juan rezaba para que al llegar a la esquina no pasara ningún auto. Y su temor se cumplió.
De sur a norte sobre la calle Cañón del Sumidero, avanzaba el auto marca Volkswagen tipo Jetta, color blanco, placa DPU-4419.
Y el velocípedo se impactó de frente, contra el costado izquierdo, en la parte trasera del coche referido.
Juan y Joel cayeron a dos metros de la bicicleta, cuyo rin de la llanta delantera se destrozó.
El conductor del auto se detuvo 20 metros adelante.
Al lugar arribó la ambulancia PCAC-01 de Protección Civil Municipal.
Los paramédicos auxiliaron a Joel y Juan, de 24 y 22 años de edad, respectivamente.
Los subieron a la unidad de emergencias y los trasladaron a la Cruz Roja Mexicana.
La bicicleta fue subida a la grúa particular. El automovilista rehusó que su auto fuera remolcado al corralón, pues se decía inocente. Y lo era. Sin embargo, el perito de Tránsito Municipal insistió que era necesario, porque había lesionados.












