“Chagui” fue el elegido para trepar por la pared y verificar que dentro de la habitación con la ventana abierta que no hubiera nadie. El oficial es joven, delgado, ágil. Acaba de egresar de un curso de rapel. Hizo un buen trabajo. Todos lo hicieron al atender de manera oportuna el reporte al 911. No hallaron a nadie. Al parecer el robo no se consumó.
La patrulla de la Policía Estatal Preventiva (PEP) fue la primera en llegar. Luego arribó una de Fuerza Ciudadana.
Los elementos de la primera unidad tocaron el timbre de la casa ubicada en la esquina de avenida Huitepec y calle Cañón del Sumidero, Manzana 15 Lote 23, en la colonia San Pedro Progresivo.
Solo respondió el perro de la casa con sus ladridos. En la segunda planta, una habitación estaba con la ventana abierta. Estaba complicado subir.
Todos voltearon hacia el oficial “Chagui”. Él entendió y usando las manos de sus compañeros como trampolín trepó. Observó con cuidado desde afuera. No se veía nada raro.
“Bájate, no vayan a decir que nosotros entramos”, le dijeron y el oficial bajó.
Llegaron más policías y los vecinos alertados, llamaron a la familia. Creyeron que algo le había pasado a Nereyda, la mujer de 81 años de edad que vive allí.
Andrés (48 años) y Martha (43), los nietos de la anciana, llegaron pálidos, corriendo. Miguel, otro nieto más joven, ya lloraba preocupado. Temía que algo le hubiera ocurrido a la abuela, que no contestaba. Fueron por la llave y entraron por una puerta aledaña, sobre la calle Cañón del Sumidero.
Tras revisar no hallaron a nadie, al parecer el robo no se perpetró gracias a la oportuna denuncia de los vecinos que reportaron al 911, tras ver a un par de hombres que andaban sobre la azotea.
Buena fue la respuesta policiaca.












