Su hijo había bajado minutos antes para ir a la escuela y él a su trabajo, cuando ocurrió el percance.
Un enorme árbol cayó sobre su coche estacionado. Aunque los daños materiales fueron cuantiosos, el hombre celebró que nadie salió lastimado.
Recargado sobre la pared de lo que fue un laboratorio de análisis clínicos, en la 10ª Oriente y 1ª Norte de Tuxtla Gutiérrez, Javier Octavio Jiménez González habla por teléfono: “Sí, te digo, mi carro está aplastado por un árbol. Y los uniformes están en la cajuela. No los puedo sacar.
”Ya, ya están aquí los de Protección Civil, pero estoy esperando a Tránsito y a los de la aseguradora”, añade en su diálogo telefónico el agraviado.
Con calma, concede la entrevista a los reporteros. Dice que cada día lleva a su hijo a la Escuela Primaria Juan Benavides, ubicada en la Avenida Central y 10ª Oriente.
“Siempre dejo mi carro aquí (en la esquina) y me voy caminando a mi trabajo” (en la SCT), sobre la Avenida Central y 12 Oriente, dijo.
El tiempo lluvioso casi ya pasó. Y el árbol que cubría de sol y lluvia al auto de Javier, cuando nadie lo esperaba, se vino abajo.
El enorme árbol de almendra se arrancó desde la raíz. El tronco grueso aplastó el toldo del coche marca Volkswagen tipo Derby MI de color negro con placas DRD-9086.
El mismo que durante mucho tiempo dio protección al auto, ahora causó su destrucción.
“No, no hemos empezado porque no viene aún el ajustador. Si tocamos algo no le van a pagar -al afectado-”, dice el elemento de Protección Civil Municipal, mientras deja su motosierra en el pavimento.
Dicen que había otros autos. Uno iba pasando. Le cayeron solo las ramas delgadas de la copa. Otro, nuevo, estaba estacionado más adelante. Se salvó por milímetros.












