Cafre atenta contra seguridad vial

Cafre atenta contra seguridad vial

Un hombre, al parecer bajo los influjos del alcohol o alguna droga, estuvo corriendo con una unidad de transporte público sobre el libramiento Sur de Tuxtla Gutiérrez, puso en peligro a peatones, motociclistas y automovilistas, al pasarse los altos y rebasar como loco. No fue infraccionado.

El semáforo del crucero en Calzada a Cerro Hueco estaba en verde para los autos que circulaban de poniente a oriente sobre el libramiento Sur de la capital chiapaneca. Daba el rojo a los que esperaban de sur norte en dicha esquina.

Pero luego se invirtieron las luces. El verde fue para los que procedían del lado sur y se dirigían al norte o al oriente. Y dos lograron pasar, pero cuando un motociclista avanzaba y otro auto a su derecha hacía lo propio, apareció veloz un cofre.

Sin siquiera frenar un poco y sin voltear al semáforo en rojo, el conductor aceleró, retornó y siguió su curso al poniente como si nada.

Los asustados motociclistas y automovilistas que estuvieron a punto de ser embestidos tocaron el claxon y le recriminaron al mal conductor, que se alejó veloz y riendo a carcajadas.

Y como poseído por un demonio comenzó a rebasar por derecha, por en medio a los autos que iban de oriente a poniente.

Al llegar al semáforo del bulevar Pablo Salazar, se pasó el semáforo en rojo también.

Ya no pudo hacer lo mismo al llegar al crucero con la calzada Samuel León Brindis, porque habían muchos autos adelante y se lo impidieron.

Un motociclista que estuvo a punto de ser arrollado por el cafre lo persiguió y le tomó una foto, la cual proporcionó a este medio.

Un joven moreno que acompañaba al chofer de la unidad, al ver que le tomaban foto insultó al motociclista. “Idiota”, le dijo y se fueron.

La unidad marca Volkswagen tipo Crafter, de la sociedad cooperativa “Gómez Castellanos”, con número económico 10 y permiso de la SCT-CC010233, siguió su rumbo al poniente.

Atrás, tenía la leyenda “Respete al peatón”. Pero para este chofer es letra muerta. No respeta al peatón, ni al motociclista, ni al automovilista, ni el reglamento de Tránsito.

La duda quedó entre los automovilistas. Esta unidad estaba fuera de ruta, pues corre de Tuxtla a Chiapa de Corzo. El conductor, un hombre robusto, de piel blanca, sin cabello, tenia el rostro enrojecido, evidencia de ingesta de alcohol o droga.

Si era el chofer, estaba quitándose el frío jugando carreritas, utilizando el libramiento Sur como autódromo. Si era el mecánico donde llevaron para arreglar la unidad, seguramente lo estaban probando, pero a toda velocidad y poniendo en peligro a todos.

Como quiera que sea, si este cafre hubiera provocado algún accidente, lo más seguro es que hubiera huido dejando embarcado al propietario de la unidad. Por ello, el concesionario debe tener cuidado a quién emplea como chofer o en qué taller deja su auto.