Una camioneta quedó destrozada, y la otra como si nada, luego del choque por alcance en el Libramiento Sur de Tuxtla Gutiérrez. La culpa original fue del chofer de un camión cargado con cemento, que se detuvo y obligó al agraviado a frenar.
El camionero se metió a la tienda de materiales. Se sintió culpable. El ayudante bajaba los sacos de cemento un tanto apenado por lo ocurrido.
A escasos 20 metros de donde se descargaba el camión marca Kodiak, color blanco, propiedad de Cemex, con capacidad de ocho toneladas, estaba la escena del accidente.
Pegada al camellón central, con la parte frontal destrozada y las dos bolsas de aire desinfladas tras activarse por el fuerte golpe, quedó la camioneta marca Chevrolet tipo Equinox, color blanco, placas DSC-6926.
El conductor, un joven, se dolía de la mano izquierda. Lucía una muñequera. Los peritos de Tránsito Municipal llegaron en la patrulla PC-503, quedaron parados sobre el camellón central sin hacer nada para controlar el tráfico a causa del accidente.
Uno hablaba por teléfono, otro guiaba a la grúa y uno más simplemente miraba, mientras maldecía sin razón al reportero que cubría el accidente. “Échale la grúa a este botudo, su vida no vale nada”, decía.
Más adelante, a unos 10 metros, la camioneta impactada, una Nissan tipo Murano, color blanco, con placas DSG-7340 del estado de Chiapas. Como si nada. Y a un lado del camino, sobre la acera, el camión que era descargado.
Las tres unidades circulaban de oriente a poniente sobre el Libramiento Sur.
Luego de pasar frente al Parque Patricia, el camionero abrió el compás y disminuyó la velocidad. Se acercaba al comercio denominado Materiales Dacsa.
Frenó. El conductor de la camioneta Murano freno también y buscó el carril izquierdo para evitar el choque. La camioneta Equinox que ya iba pegada al lado izquierdo, cerca del camellón central, se encontró con la otra unidad y se produjo el impacto.
Uno resultó agraviado, el otro multado y el camionero apenado tras el percance.












