“Qué bárbaro, cómo se tardan. Ni que estuvieran haciendo de oro las rejillas”, exclamaba un tuxtleco mientras conducía y observaba la obra.
Ya van más de 40 días. Y no hay para cuándo quede el dren pluvial que ha sido reparado cada dos meses.
El tráfico vehicular sigue obstruido de sur a norte sobre el bulevar Fidel Velázquez, a la altura del libramiento Norte de Tuxtla Gutiérrez.
El bloqueo inició hace ya más de un mes. Es que por enésima vez las rejillas donde cae la corriente pluvial, se destrozaron.
Para arreglarla se bloqueó el paso vehicular. El tránsito es libre de norte a sur sobre esa vía.
Los que van de sur a norte, al llegar al libramiento Norte doblan a la izquierda, toman el carril de baja y luego se incorporan a la colonia 24 de Junio por la calle Usumacinta.
Los automovilistas desesperan. Por el tráfico, por el calor, por la espera, por la desviación. Explotan y externan su malestar. Tienen razón.
La obra ha demorado mucho. Y no parece razonable. Más cuando es la enésima vez que arreglan esa rejilla. La misma historia se ha repetido con la coladera aledaña, de norte a sur.
La deducción parece lógica: “Se emplea material de mala calidad. Porque la obra dura dos meses, a lo mucho, y a veces hasta un mes”, dicen los automovilistas.












