Casi lo matan por un poco de aguardiente

Casi lo matan por un poco de aguardiente

Aprieta la mandíbula, manotea para que no le toquen la herida, pero no suelta la botella de aguardiente. Por poco pierde la vida a causa de una herida con arma blanca en el cuello y ni así se desprende del alcohol. Está bien atado a la estaca del vicio. Es un integrante del “escuadrón de la muerte”.

Gerardo Meneses Jacinto, de 55 años, amaneció con sed “de la mala”. Casi siempre es así. Y no es por el calor ambiental, sino por la sed interna, insaciable, esa que no se calma.

Ayer convivía con unos compañeros, en la 2ª Norte, entre 2ª y 3ª Oriente de Tuxtla Gutiérrez. La botella de aguardiente estaba medio llena para Sebastián -uno de los presentes-, pero medio vacía para Gerardo. Este creía que la estaban vaciando rápido. Aquél pensaba que había suficiente para todos. Y comenzó la riña verbal.

Gerardo, quien había cooperado más que todos, se sintió con derecho de insultar a Sebastián Méndez Velasco. Pero este decidió cobrarse con sangre la afrenta. Acto seguido sacó su cuchillo cebollero y lanzó el golpe al cuello de Gerardo.

El filo alcanzó a herir la piel y la sangre manó de la herida. Sebastián quedó como petrificado. No escapó. La policía que estaba cercana, en el Palacio de Gobierno, llegó rápido y detuvo al agresor.

Gerardo fue auxiliado por Protección Civil Municipal. La ambulancia al mando del comandante de paramédicos, Víctor Liho, llevó al herido al Hospital Gilberto Gomez Maza.