“No fue rebase por derecha de parte mía, sino un cierre por parte de él, pero el oficial cambió el peritaje a cambio de una mordidita”, dijo el joven, lamentando que la justicia se venda al mejor postor.
El muchacho lo tiene bien claro. No tuvo la culpa. Él circulaba de norte a sur sobre la calle Mactumactzá, en la colonia san Pedro Progresivo.
Avanzaba con su Chevy color gris, placas DRN-9791. Iba sobre el carril derecho. De repente, al llegar a la esquina con la avenida Cerro del Triunfo, fue rebasado por izquierda y luego el camión que lo rebasó, le cerró el paso.
Era la unidad marca Chevrolet, de tres toneladas, con placas CV-30730, con número económico G36, de la empresa de gas Gasa.
Esta unidad rebasó e hizo corte de circulación, orillando al Chevy y prensándolo contra la acera derecha.
El conductor del Chevy quedó aprisionado, muy asustado. Pero más se impresionó cuando el perito de Tránsito Municipal dictaminó que él tenía la culpa, “por rebasar por derecha”.
Por la forma en que estaban los autos, se deducía que el camión rebasó e hizo corte de circulación. El gasero era el culpable. Pero se atrevió a exigirle al joven del Chevy tres mil pesos por el daño.
“Te doy 400 pesos y di que te fue bien. Si ni la culpa tengo”, le dijo.
Y lo más complicado, luego del acuerdo, fue la destrabada de los dos automóviles, pues quedaron bien prensados.
“Mire usted cómo se ponen nerviosos al verlo, por ser de la prensa. Tienen miedo que se diga la verdad, ¿no?”, dijo como despedida el joven del Chevy, resignado a pagar los daños suyos y ajenos.












