El reloj marcaba las 7:00 de la mañana. Iba en la muñeca izquierda del ciclista. Era el 7 de abril. El reloj siguió marcando el tiempo. El pulso en la mano del deportista, cesó. Éste perdió la vida atropellado en Tuxtla Gutiérrez por un auto “fantasma”. El culpable huyó. La bicicleta quedó destruida, como los sueños de la víctima.


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