Durante algún tiempo jugó con fuego, y terminó quemándose. Sin hacer caso al consejo de la canción de Mario Pintor, “no debes tener dos amores”, él tuvo dos casas, dos mujeres, al mismo tiempo. Ahora, además de bígamo, se olvidó de cumplir su deber de pensión alimenticia por años. Y la ley parece resbalársele. Tiene teflón de impunidad. La agraviada exige justicia.
Diana Verenisse Orantes Dorantes mira a sus pequeños Emiliano y Diego, de 4 y 3 años de edad, respectivamente. Y sus ojos se llenan de llanto. Es que los pequeños no merecen sufrir el calvario al que los somete su propio padre.
Parece que Juan Ramón Coronel Robles tiene atole en las venas, en vez de sangre, pues no se conmueve al ver a sus hijos sin su compañía, sin su amor y sin el sustento al que tienen derecho.
Encerrándolos en la cárcel del abandono, un día arrojó la llave y decidió ser “libre”. Y se liberó, así como así, de su obligación paternal.
Y Juan Ramón echó al olvido el risible convenio de pensión alimenticia signado con su cónyuge ante la autoridad competente.
Risible porque ofreció dar 197 pesos quincenales, 13.13 pesos diarios para sus dos menores. Es decir, Emiliano y Diego deben comer cada día, pagar educación, vestido, transporte, salud, diversión, con apenas 6.50 pesos cada uno.
Pero ni siquiera eso cumplió, asegura Diana Verenisse en su denuncia ante este medio. Después de tres meses Coronel Robles se volvió a deslindar de su responsabilidad “y hasta hoy fecha yo velo por la integridad y salud de mis hijos”, asegura ella.
Para quien da un primer paso, el segundo es fácil. Juan Ramón Coronel Robles incurrió en el delito de bigamia. Así lo afirma y comprueba la denunciante.
Diana Verenisse exhibió su acta de matrimonio y el de Elayne Anahí Moreno Coronel. Juan Ramón Coronel Robles se casó por segunda vez (estando casado con Diana) nada más y nada menos que con su presunta prima en San Cristóbal.
Ahora el desengaño y dolor crecen no sólo para Diana, sino para Elayne, a quien también abandonó, pues al parecer Juan Ramón se casó por tercera vez en Veracruz. Apesta a poligamia.
Diana ha recurrido reiteradamente ante la autoridad para pedir justicia. Y ésta no llega. “Evade la ley mediante influencias de su cuñado Saúl Romo Pérez, quien tiene el cargo de fiscal del área de Investigación de la Procuraduría Restaurativa del Estado de Chiapas”, dice Diana Verenisse.
El colmo de males es que Juan Ramón llega a casa de Diana, no para abrazar a sus hijos, no para darles su pensión alimenticia, sino para gritarles a Emiliano y a Diego. “Los espanta y me amenaza”, acusa la agraviada.
Por ello Diana eleva su clamor por justicia. Lo hace mediante este medio con la esperanza de que lo escuche el magistrado presidente del Poder Judicial, Rutilio Escandón; el procurador Raciel López Salazar, el gobernador Manuel Velasco Coello y el presidente de la República, Enrique Peña Nieto. El delito no debe quedar impune.
“Soy Diana Verenisse Orantes Dorantes y hago un llamado a todas aquellas mujeres que están pasando por una situación similar a la mía, a que no se queden calladas y unamos fuerzas para que la justicia llegue a nuestros hogares y nuestros niños. También hago responsable a Juan Ramón Coronel Robles, por lo que pueda pasarme a mí, a mis hijos y a cualquier familiar mío”, concluyó.












