Luego que el pasado domingo fuera encontrado decapitado un humilde campesino que respondía al nombre de Efrén de 45 años, en el municipio de Villa Comaltitlán, familiares y amigos de la víctima enardecidos hicieron justicia con sus propias manos .
De acuerdo a los hechos sangrientos ocurridos, donde a pesar del hermetismo por parte de las autoridades de la fiscalía y policías, familiares y amigos de la víctima se reunieron en la comunidad Esperancitas, ya que según tenían identificados a los culpables del artero crimen.
Por tal motivo, alrededor de unas 200 personas se trasladaron a un rancho de la comunidad Zapote Mocho, en donde entraron a sacar a los supuestos victimarios.
Fue alrededor de las 17:00 horas cuando en la comandancia de la Policía Municipal y Estatal Preventiva, solicitaron auxilio ya que en la ranchería El Zapote Mocho, un grupo de aproximadamente 200 personas, armados con palos y machetes retuvieron a dos sujetos, padre e hijo.
Y es que eran señalados como los culpables de haber dado muerte a Efrén Pérez.
Al arribar la policía, los enardecidos comuneros no les permitieron el acceso, a pesar que Miguel Ángel Montoya, fiscal del Ministerio Público intentó dialogar con la turba, quienes se negaron a entregar a los sujetos.
Las autoridades al no conseguir su objetivo, solicitaron refuerzos de la Policía Ministerial, Estatal Preventiva y Policía Municipal de Villa Comaltitlán.
Horas después al arribar al campo de futbol del ejido Manuel Ávila Camacho, encontraron el cuerpo sin vida de una persona del sexo masculino, vestía color rojo, estaba amarrado de las manos con un lazo de naylon color amarillo, mismo que presentaba lesiones en diversas parte del cuerpo, las cuales le segaron la vida.
La Policía Especializada llevó a cabo el levantamiento del testimonio, a la vez que realizaron el levantamiento del cuerpo que fue trasladado al Semefo del panteón municipal de Villa Comaltitlán.












