Colectivero, de mal en peor

Colectivero, de mal en peor

“Los entiendo, pero no les doy la razón. La presión es dura, pero no se vale que anden como loco exponiendo al pasaje, a los peatones y a los automovilistas”. El hombre observaba el coche de su hijo abollado y luego al colectivo culpable que lo embistió. El chofer, que rallaba la tercera edad, temblaba de nervios.

El colectivero temblaba, casi convulsionaba. Crisis nerviosa. Primero tenía sobre sus hombros el peso de la cuenta diaria y el llenado del tanque de gasolina. Ahora, además de eso, deberá pagar los daños causados a un Jetta. Lo chocó por alcance. Iba muy rápido.

La unidad tipo Urvan, con número económico 1810 y placas 387252-B, iba de norte a sur sobre el bulevar Andrés Serra Rojas.

Luego de pasar frente al Polifórum y tomar la curva a la altura de la avenida Perú, en la colonia El Retiro, el transporte público referido enfiló hacia el crucero de la Diana Cazadora.

El chofer eligió el carril izquierdo, pero al ver que la fila era larga, decidió cambiar al carril derecho. Sin embargo, iba tan rápido que no alcanzó librar a un Volkswagen tipo Jeta, color vino, placas DSE-7667 que iba en el carril central. Y lo golpeó en la parte trasera lado derecho.

“‘tás viendo que llevo pasaje, por qué te metes”, encaró molesto el colectivero al automovilista, que se limitó a sonreír.

“Lleves pasaje o a la reina de Inglaterra, debes tener cuidado. Tú me chocaste. Yo iba adelante, tú llegaste como loco por atrás”, le reviró calmado.

El chafirete comenzó a temblar de nervios. Casi convulsionaba. Es que hizo cuentas y los daños no bajaban de cinco mil pesos.

Primero tenía sobre sus hombros el peso de la cuenta diaria y el llenado del tanque de gasolina. Ahora, además de eso, deberá pagar los daños causados al Jetta.