Colectivos se ensañan contra tortillero

Colectivos se ensañan contra tortillero

“Amigo, tu moto querrá una rameada”, le dice un hombre al dueño del velocípedo. Es que recién salió del taller por otro atropello. Ya son varias embestidas, y siempre por colectivos. En realidad la moto no está “salada”. El problema reside en los “cafres” del volante. Y el problema de fondo es otro.

La motocicleta marca Italika tipo FT 125 de color vino con placas CCR45, está tirada, con los espejos arrancados, el tanque de gasolina apachado. A su lado, la hielera abierta, con los 12 kilos de tortillas esparcidos.

Adolfo Morales Morales, de 27 años, conducía el velocípedo con preferencia, de oriente a poniente sobre la 8ª Norte de Tuxtla Gutiérrez.

Había salido de la tortillería La Pimienta, con el pedido para una tienda. Eran las 8:15 de la mañana.

Pero antes, el joven salió entusiasmado del cuarto de vecindad, que renta al lado de su trabajo, en la casa número 720.

Cuando se bañaba, cantaba. Nunca se imaginó que momentos después un colectivero le borraría la sonrisa y su canto se tornaría en llanto de dolor.

El colectivo tipo Urvan, con número económico 4909 y placas 382017-B, circulaba de sur a norte sobre la 2ª calle Oriente. Conducía Eligio Trujillo. Este pisaba el acelerador, mientras en la “silla” de su cerebro un pensamiento hacía lo propio, presionándolo a correr.

“La gasolina subió, la cuenta del patrón, también.Y si antes corrían, ahora quieren volar. Se entiende, mas no se justifica que se pasen la preferencia y atropellen”, dijo un testigo.

El colectivo impactó de frente en el costado izquierdo del velocípedo. Adolfo se elevó en el aire, cayó unos tres metros después de la moto. Su cabeza dio contra la guarnición, cerca del poste de concreto. Por fortuna llevaba el casco protector sujetado.

Fue la ambulancia PCA-04 de Protección Civil Municipal, al mando de la paramédico Lizeth Juárez, la que acudió al lugar. Y se llevó al lesionado al sanatorio “Rojas”.

Y mientras la grúa se llevaba la moto golpeada, el hombre expresó su curiosidad y preocupación ante el empresario de la masa y la tortilla: “Amigo, tu moto querrá una rameada”. Ya son varias embestidas, y siempre por colectivos.