Colgaron sus armas para llevar ayuda

Colgaron sus armas para llevar ayuda

El agente municipal, visiblemente emocionado, agradeció los servicios brindados a su muy marginada colonia.

“No tiene qué agradecer nada. Es deber nuestro ser vínculo entre sociedad y Gobierno. Es una instrucción del gobernador que desea tener cercanía con la gente”, dijo el secretario de Seguridad, Jorge Luis Llaven Abarca.

No había mucho qué decir, pero sí mucho por hacer. Cada quien fue breve en su participación.

Marcelino Hernández Pérez, agente municipal de Barranca Honda (Chiapa de Corzo), se concretó a decir “gracias licenciado por este apoyo, por no habernos olvidado”.

Le siguió el representante de la colonia, Pedro Pérez Vázquez, quien dijo “que no sea la primera, ni segunda vez. Vengan cuando gusten”.

Por su parte, el agente municipal de la colonia Verdolaga, pidió que vayan también a su colonia.

Llegar a Barranca Honda es una hazaña Y salir,  es una odisea.

Luego de pasar América Libre, hay que recorrer más de 40 minutos un tramo de terracería, envuelto en estelas de polvo.

Árboles frutales de mango y jocote hacen vallas a los visitantes, como dándoles la bienvenida.

La gente se sorprende al ver muchos autos y tanta gente. En el lugar hay carretera, pero no tienen autos. Uno de los afortunados vive a la entrada. Los habitantes de Barranca Honda tienen que esperar cada vez que sale el único que tiene carro, para ir a Chiapa de Corzo o a Tuxtla.

Así sufren por atención médica. Son muy marginados, a pesar de estar cerca de Chiapa de Corzo.

Por eso fue elegido este lugar para las brigadas de apoyo por parte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

La gente se dio cita para recibir cortes de cabellos gratis, arreglo de calzado, atención médica y odontológica, asesoría jurídica, atención psicológica, atención a víctimas, educación vial a niños, rescate de espacios públicos.

Ni un policía presente tenía armas de fuego. Esta vez no actuaban como reacción a un delito. Eran preventivos y de apoyo humano.

Palas, rastrillos, machetes, brochas, estetoscopio, máquinas de rasurar, sostenían entre sus manos.

En las aulas de la única escuela de la colonia, se oían las risas de los niños que jugando, aprendieron a cuidarse y a ser mejores peatones y conductores en el futuro.

Tras la intensa jornada, los policías regresaron a casa. En Barranca Honda quedó un grato sabor de boca. Grabada quedó la honda verdad de que “el policía no se limita solamente a patrullas, pistolas y combate frontal a la delincuencia”.

Esta vez fue Barranca Honda. Mañana será La verdolaga. Luego seguirán colonias de Villaflores, Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, entre otros. Serán dos por mes, pero se irá avanzando cada mes.