La ira estaba por desbordarse. La policía tuvo que intervenir para impedir que los agraviados destrozaran el local y lincharan a los empleados de la financiera. La dueña pidió el apoyo al 911. El enojo está justificado. Los timaron con un falso crédito. Ilusionados prestaron el dinero para dar el “enganche”: Desde 10 mil hasta 50 mil por persona. Les prometieron de 50 a 700 mil pesos a cambio. Y no hubo nada.
Su rostro es de roca, su voz, de trueno. Su mirada de hielo y sus piernas de gelatina. Es Mateo Pérez Díaz. Llegó de San Cristóbal de Las Casas, para reclamar el fraude de que fue objeto.
Hace mes y medio, dice, encontró en el Centro de Tux-tla Gutiérrez, un local de “Mi Crédito Mexicano”. Ofrecía crédito fácil y rápido, con tasas de interés bajísimas. El andaba buscando algo así para capitalizar su negocio.
Le pidieron dar 35 mil pesos y en solo una semana le devolverían 700 mil pesos. Fabuloso. Tentador. Consiguió el dinero y lo depositó al número de cuenta que le dieron.
Pasó ya mes y medio y no le dan el crédito ofrecido. “Me han engañado con varios pretextos. Que se enfermó el gerente, vaya a Terán, vamos a ir a checar su negocio”.
“Ya me di cuenta que es un fraude, porque en ningún lado piden dinero para dar un crédito. Exijo que me devuelvan mi dinero”, dice.
En el lugar hay decenas de personas, jóvenes, adultos y hasta ancianos.
Abel Morales Pola, viene de Las Garzas (Villaflores). Él pidió prestado 8 mil 700 en Coppel, porque le ofrecieron 150 mil pesos de crédito. También le mintieron.
Otros jóvenes de San Juan Chamula, con difícil español, dicen que dieron 17 mil 800 para recibir 300 mil pesos. Otro dio 35 mil para recibir 500 mil. Y enseñan el recibo de pago que les firmaron. “Eso lo hace cualquiera. No tiene validez”, razonan ahora que se ha caído la venda de los ojos.
Elí Armando Guillén cuenta que él dio 29 mil pesos con la promesa de recibir 500 mil pesos.
Javier Eliseo Vázquez Gómez dio ocho mil porque creyó que recibiría 150 mil. Gonzalo Hernández depositó 11 mil 600, pero nunca recibió los 200 mil ofrecidos.
Estos eran los que estaban en el momento que llegó la policía Fuerza Ciudadana. “No dañen el local, es rentado, la dueña no tiene la culpa”, dijeron acertadamente los oficiales de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Los inquilinos, al parecer venidos de Sinaloa o Tamaulipas, según dijeron los agraviados, debían tres meses de renta.
El local estaba cerrado, pero luego de tocar los policías, los empleados abrieron y dejaron pasar a cinco solamente.
Seguramente hubo nuevas promesas que el viento se llevará.












