Tocó fondo, literalmente, al caer a un arroyo de aguas negras, la noche del miércoles. Aunque es joven, ha derrochado el tiempo, dinero y salud en el alcoholismo arraigado. Su mamá llegó, la vio, lloró e hizo un gesto de hartazgo y se marchó. Todos la creían muerta, pero resultó ilesa a pesar de caer de casi seis metros, sobre piedras… Recibió una nueva oportunidad.
Se llama Guadalupe Náfate. Tiene 32 años. Aparenta 26. Los datos los dio su hijo, de 17 años, que llegó casi media hora después de que la mujer fue rescatada de un arroyo de aguas negras en el que cayó.
Guadalupe estuvo ingiriendo alcohol, en su casa. Luego salió a la calle en busca de más enervantes. Caminaba por la Calzada Samuel León Brindis. La zona era oscura.
Los pies torpes de Guadalupe resbalaron sobre la grava suelta, en la orilla del arroyo que está a la altura de la avenida Manuel Velasco Suárez, de la colonia Juan Sabinito, y Guadalupe cayó al vacío.
Al sentir que se precipitaba, el instinto de conservación llevó a la mujer a enterrar uñas en la tierra y luego aferrarse de los bejucos y ramas que cubren el afluente.
Aunque la caída fue de casi seis metros, y a pesar de que la mujer cayó sobre rocas, no se lastimó porque amortiguó la caída al sujetarse en el trayecto.
Al caer y permanecer dentro del afluente ingirió aguas negras. Se puso mal. Alguien que la vio caer llamó al 066 y al lugar arribó la patrulla PC-103 de la Policía Municipal. También la unidad PCAR-04 de ataque rápido de Protección Civil Municipal.
Los rescatistas bajaron al afluente, subieron a Guadalupe a una camilla de rescate y con sogas la llevaron a la superficie.
Ya fuera del arroyo fue valorada por paramédicos de Protección Civil Municipal. Los vecinos urgían a que la llevaran a un nosocomio.
“Está ebria y no tiene familiares”, dijeron los paramédicos. Tras tomarle una foto y buscar a sus parientes, aparecieron el hijo y la mamá de Lupita.
“Aquí está pues esta borracha. Ya me tiene hasta la coronilla. Su hermana, la otra, hace una semana que se perdió. Igual anda tomando”, dijo la mujer. Lloró durante 30 segundos, se dio la vuelta y se marchó.
El hijo menor tampoco pudo hacerse responsable de su mamá. Y todos se marcharon, dejando a Guadalupe en el lugar. Ella tocó fondo, literalmente. Ojalá que también lo haga en lo emocional.












