”¿Es que me van ayudar o a fregar más?”, pregunta molesto el hombre.
Se ha caído de la tabla rígida en la que era sacado de la cabina de su camioneta, la cual chocó y volcó.
El conductor, lesionado, ahora se fija en los “defectos” de los paramédicos, pero no dimensiona su irresponsabilidad al conducir ebrio. Atropelló a un ciclista.
Las torretas de la ambulancia y de las patrullas policiacas ahuyentan esporádicamente las tinieblas en el tramo Tux-tla-Copoya.
La fila de autos en ambos extremos es impresionante. Paramédicos de Cruz Roja Mexicana brinda los primeros auxilios a un hombre con el rostro ensangrentado. Es Bernal “N”, de unos 58 años de edad.
El lesionado es atendido dentro de la cabina de su camionera marca Dodge color blanco, placas CV-12966. Esta quedó atravesada, en el sentido de Tuxtla a Copoya. pero iba a la inversa.
Dentro de la ambulancia un joven es atendido. Es Manuel Esteban Morales, de 20 años. El conducía su bicicleta de Tuxtla a Copoya. Lo acompañaban tres compañeros. Todos en bicicletas tipo Cross.
Luego de avanzar unos 100 metros, tras pasar frente a la virgencita, Manuel se adelantó. Y de repente fue aventado hacia la cuneta.
Es que la camioneta de Bernal, apareció en la curva. “Iba veloz, huyendo de un colectivo al que chocó o iba a chocar”, explicaron los asustados jóvenes.
La camioneta invadió el carril, giró cuando Bernal frenó, golpeó con el costado derecho a la bicicleta de Manuel, la aventó, y luego, ya sin control, la referida unidad volcó sobre su costado derecho y se arrastró hasta chocar contra un muro de piedra.
Cuando los agentes de Tránsito Municipal arribaron, la camioneta estaba sobre sus cuatro llantas. Unos automovilistas que pasaron, la enderezaron, explicaron los jóvenes.
Bernal fue auxiliado, pues su rostro dio contra el tablero de su unidad. El parabrisas se rompió y la hojalatería de su auto se dañó del lado derecho. Bernal iba ebrio. Ni siquiera pudo dar su nombre completo. Pero bien que pudo criticar el desacierto de los paramédicos cuando se les cayó de la tabla rígida.
”¿Es que me van ayudar o a fregar más?”, exclamó airado.
Nunca preguntó sobre el estado de Manuel, el joven ciclista atropellado, quien por fortuna sólo sufrió golpes y excoriaciones menores.












