Unos sonríen ante la presencia policiaca. Otros, preocupados, se pasean nerviosos. Los primeros son vecinos que durante años han estado pidiendo ser escuchados. Los segundos, son clientes y meseras de las cantinas que pululan en la 4ª Poniente Sur de Tuxtla Gutiérrez, focos de riñas, asaltos y desorden. Varios fueron cerrados.












